Puntos Clave:
- La importante reestructuración de La Iglesia Metodista Unida, conocida como regionalización, ha mantenido vigentes las jurisdicciones en los Estados Unidos. Sin embargo, se analiza si éstas deberían seguir existiendo.
- Líderes metodistas unidos/as están evaluando una propuesta, aún en sus etapas preliminares, para dejar la decisión sobre la existencia de las jurisdicciones en manos de cada conferencia regional, incluida la Conferencia Regional de los Estados Unidos, que todavía se encuentra en proceso de formación.
- Dicho plan requeriría modificar la Constitución de la denominación.
Durante casi 90 años La Iglesia Metodista Unida (IMU) y sus predecesores metodistas han mantenido jurisdicciones para elegir obispos/as únicamente en los Estados Unidos.
Sin embargo, la ratificación de la regionalización el año pasado ha sometido la existencia de dichas jurisdicciones a un nuevo escrutinio.
Al fin y al cabo, la reestructuración tiene por objeto situar a cada una de las distintas regiones geográficas de la denominación internacional en el mismo nivel de igualdad. Sin embargo, la regionalización ha dejado intactas a las cinco jurisdicciones de los Estados Unidos.
El sistema jurisdiccional destaca por ser una estructura organizativa permitida únicamente en los Estados Unidos. Al mismo tiempo, desmantelar nueve décadas de historia y de ministerio jurisdiccional no puede
Un grupo de líderes metodistas unidos/as está trabajando en lo que esperan pueda ser una solución a este dilema, por lo que en este momento están considerando presentar una propuesta legislativa ante la próxima Conferencia General, máximo órgano legislativo de la denominación, que dejaría en manos de cada conferencia regional la decisión de mantener o no las jurisdicciones.
“Si lográramos que esto sea aprobado en la Conferencia General de 2028, permitiría a la rama estadounidense prescindir de las jurisdicciones cuando esté lista para ello; lo que impulsaría a otras regiones a emprender su propia labor para crear jurisdicciones, si así lo desearan” explicó la Revda. Amy Lippoldt, pastora principal de la Primera Iglesia Metodista Unida de Wichita, en Kansas y una de las líderes que trabaja en la propuesta.
Esta propuesta es fruto de la iniciativa de un grupo de trabajo integrado por miembros de dos órganos de liderazgo denominacionales: la Mesa Conexional y el Comité Permanente sobre Asuntos de las Conferencias Regionales fuera de los Estados Unidos. El plan del grupo se basa, en parte, en investigaciones que exploran las opiniones de los/as metodistas unidos/as de todo el mundo.
La propuesta se encuentra aún en su etapa preliminar, pues ni la Mesa Conexional ni el Comité Permanente todavía han votado por ella.
Lippoldt quien es miembro del Comité Permanente, se apresura también a señalar que cualquier cambio en las jurisdicciones, al igual que la regionalización, requeriría modificar la constitución de la denominación. Para ser ratificada, una enmienda constitucional debe recibir primero el voto de una mayoría de al menos dos tercios en la Conferencia General, la máxima asamblea legislativa de la denominación; y posteriormente, debe recibir la aprobación de al menos dos tercios del total de los votos emitidos por los miembros laicos/as y del clero en las conferencias anuales de todo el mundo.
El paquete de enmiendas sobre la regionalización superó ese elevado umbral, al obtener una mayoría de aproximadamente 78% en la Conferencia General, seguida de cerca del 91,6% de los votos de las conferencias anuales para su ratificación.
En virtud de la reestructuración, la presencia metodista unida en los Estados Unidos y las ocho antiguas conferencias centrales en África, Europa y Filipinas se convierten, cada una, en conferencias regionales con la misma autoridad para adaptar el Libro de Disciplina, el manual normativo de la denominación, con el fin de lograr una mayor eficacia misional.
El Obispo Harald Rückert, presidente del Comité Permanente y Obispo jubilado de Alemania, expresó su aprobación respecto a la dirección que ha tomado el grupo de trabajo, considerándola alineada con el proceso de regionalización: “Rinde homenaje a la realidad de la regionalización mundial, pues sostiene que cada región debería tener la oportunidad de estructurar y organizar su labor de una manera que realmente satisfaga sus necesidades y se ajuste a su contexto” declaró a Noticias MU.
Rückert sugirió asimismo que los/as metodistas unidos/as de Estados Unidos tal vez deseen consultar a sus homólogos de las antiguas conferencias centrales sobre la forma en que estos organizan su trabajo.
“Soy consciente de que la situación en los Estados Unidos es diferente a la situación en todas las antiguas conferencias centrales, pero en todas las antiguas conferencias centrales logramos organizarnos de una manera que resultó útil, sin jurisdicciones. Así que, ¿por qué no plantearlo?” concluyó.
Christine Flick, presidente del grupo de trabajo jurisdiccional y miembro de la Mesa Conexional por Alemania, también ve la propuesta de su grupo como una forma de empoderar a las conferencias regionales; “Un enfoque claro en el proceso de regionalización ha sido, y sigue siendo, la equidad y el otorgar a todas las conferencias los mismos derechos y oportunidades, independientemente de si desean utilizarlos o no” declaró a Noticias MU, añadiendo que cualquier conferencia regional que desee incorporar jurisdicciones “Por supuesto, debe entonces asegurar también la financiación necesaria para lograrlo”.
Las conferencias centrales y las jurisdicciones han ocupado desde hace mucho tiempo posiciones similares en el organigrama de la denominación. Cada una de las ocho antiguas conferencias centrales y de las cinco jurisdicciones de los Estados Unidos abarca múltiples conferencias anuales: cuerpos geográficos compuestos por diversas iglesias. Las conferencias centrales, al igual que las jurisdicciones, también eligen obispos/as.
Gestión de Desacuerdos
Más allá del grupo jurisdiccional, la Mesa Conexional y el Comité Permanente sobre Asuntos de las Conferencias Regionales fuera de los Estados Unidos cuentan con otro grupo de trabajo conjunto, que está examinando la siguiente interrogante: ¿Qué sucede cuando las conferencias regionales discrepan entre sí?
El grupo está analizando la posibilidad de proponer un proceso de mediación para aquellos casos en los que los/as miembros de una conferencia regional consideren que los/as miembros de otra conferencia regional han excedido los límites de su facultad para adaptar el Libro de Disciplina.
Actualmente, este grupo se encuentra en la etapa inicial de deliberación sobre lo que dicho proceso podría implicar.
Para leer más sobre la investigación relativa a las jurisdicciones, haga clic aquí.
Para leer más sobre el Comité Permanente sobre Asuntos de las Conferencias Regionales fuera de los Estados Unidos, haga clic aquí.
Sin embargo, a diferencia de las antiguas conferencias centrales, las jurisdicciones nunca han tenido la autoridad para adaptar la “Disciplina”. Por otra parte, las conferencias centrales y las jurisdicciones surgieron por razones diferentes.
Las primeras conferencias centrales se formaron en la década de 1880 dentro de la Iglesia Metodista Episcopal con el fin de proporcionar a las conferencias anuales misioneras situadas fuera de los Estados Unidos, un espacio para centralizar su labor conjunta. En aquel entonces, resultaba lógico que las conferencias centrales tuvieran la facultad de adaptar la “Disciplina”, dado que el libro normativo de la denominación tomaba como referencia predeterminada a la que era, en ese momento, la mayoría de la Iglesia radicada en los Estados Unidos.
Sin embargo, actualmente la mayoría de los/as metodistas unidos/as residen en las antiguas conferencias centrales. Este cambio ha contribuido a impulsar la demanda de igualdad entre todas las regiones de la denominación, pues en comparación con las conferencias centrales, la historia de las jurisdicciones resulta más problemática.
Las jurisdicciones se establecieron originalmente en 1939 como parte de la fusión que reunificó a la Iglesia Metodista Episcopal, la Iglesia Metodista Protestante y la Iglesia Metodista Episcopal del Sur. Los/as metodistas del sur solo accedieron a la unión bajo la condición de que la entidad resultante, La Iglesia Metodista, instituyera la Jurisdicción Central para segregar a los/as miembros negros/as de los Estados Unidos de la mayoría blanca. La creación de las cinco jurisdicciones geográficas también garantizó que los/as metodistas del norte y del sur de los Estados Unidos no tuvieran injerencia en la elección de obispos/as de las otras jurisdicciones.
Casi 30 años después, la Iglesia de los Hermanos Unidos Evangélicos accedió a la unión de 1968, que dio origen a la actual Iglesia Metodista Unida, únicamente bajo la condición de que la denominación fusionada eliminara la Jurisdicción Central.
No obstante, la recién formada Iglesia Metodista Unida mantuvo intactas las cinco jurisdicciones geográficas, con sus fronteras y funciones definidas en la constitución de la denominación. La eliminación de la Jurisdicción Central también suscitó inquietudes respecto a la representación y el desarrollo de líderes metodistas unidos/as negros/as, quienes dejaron de tener un asiento garantizado en las mesas de las agencias denominacionales y otros órganos de liderazgo.
Teniendo en cuenta toda esta historia y complejidad, la legislación sobre la regionalización incluyó una disposición que exigía a la Mesa Conexional y al Comité Permanente examinar el futuro de las jurisdicciones en caso de ratificarse la regionalización; y ahora que la reestructuración ha entrado en vigor, los dos organismos metodistas unidos han comenzado dicha labor.
Flick, presidente del grupo de trabajo, expresó su gratitud por el hecho de que el grupo incluya a miembros de ambos organismos: “De este modo todas las regiones están representadas en la mesa, y podemos reflejar fielmente el carácter global de nuestra iglesia desde diferentes perspectivas. Además de conocernos mejor y fomentar la confianza, esto también nos ayuda a adquirir una comprensión más profunda de la vida eclesial, considerando los respectivos trasfondos, las diversas condiciones de vida y los contextos de nuestra denominación a nivel mundial” afirmó.
Miembros del grupo de trabajo también consideraron la investigación realizada por Grace Sill, pasante de ministerios conexionales en la Mesa Conexional, pues este estudio autorizado por la Petición 8 de la legislación sobre regionalización, constituye un punto de partida para la labor encomendada a la Mesa Conexional y al Comité Permanente.
Para su investigación, Sill entrevistó a 71 metodistas unidos/as de los Estados Unidos, África, Europa y Filipinas, ya fuera a través de Zoom o por correo electrónico. Los/as entrevistados/as eran miembros de diversos grupos metodistas unidos, entre ellos el Comité Permanente y el Pacto de Navidad, un grupo de base proveniente de las antiguas conferencias centrales que también contribuyó al proceso de regionalización.
El estudio dejó muy claro que no habla en nombre de todos/as los/as metodistas unidos/as, pues si bien los/as entrevistados/as representaban una diversidad de identidades y organizaciones metodistas unidas, la mayoría reside en los Estados Unidos. No obstante, el objetivo era ofrecer una imagen de las opiniones metodistas unidas que resultara útil para avanzar.
La investigación reveló lo siguiente:
· La mayoría de los/as metodistas unidos/as estadounidenses entrevistados/as se mostraron a favor de la futura eliminación o modificación de las jurisdicciones; y señalaron que las jurisdicciones realzan la representación regional y atienden las necesidades ministeriales. Asimismo, afirmaron que las jurisdicciones gestionan de manera más eficaz la elección de los/as obispos/as en Estados Unidos de lo que podría hacerlo una elección a nivel nacional. No obstante, subrayaron que dichas estructuras desalientan el nombramiento de obispos/as entre distintas jurisdicciones, así como las colaboraciones ministeriales. También fomentan la desconfianza y refuerzan las divisiones que han permitido a las iglesias de mayoría blanca en los Estados Unidos centralizar el poder, basándose en su mayor número de miembros y/o en sus recursos financieros.
· Los/as entrevistados/as procedentes de Europa y Filipinas manifestaron no desear la incorporación de jurisdicciones a sus conferencias regionales. Por otra parte, la mayoría de los/as africanos/as entrevistados/as tampoco se mostró partidaria de añadir jurisdicciones en sus respectivas conferencias regionales, y también plantearon inquietudes en materia de equidad, especialmente entre Estados Unidos y África.
La Revda. Allison Mark, vicepresidente del grupo de trabajo y pastora principal de la Iglesia Metodista Unida Faith en Torrance, California también mencionó otra complicación: actualmente todas las jurisdicciones constituyen entidades jurídicas independientes, con sus propios bienes y ministerios. Algunas incluso se encuentran inmersas en litigios en curso.
Mark, miembro de la Mesa Conexional, señaló que cualquier modificación en las jurisdicciones requeriría el asesoramiento de abogados/as que ejercen como cancilleres de conferencia en cada una de ellas. Al mismo tiempo, los/as metodistas unido/as s de los Estados Unidos continúan trabajando para fomentar la confianza a través de las fronteras jurisdiccionales.
Mark enfatizó que, en este momento, nadie está planteando el desmantelamiento de las jurisdicciones estadounidenses. “Existía la sensación de que debíamos implementar primero la Conferencia Regional de los Estados Unidos en 2028, antes de adentrarnos realmente en conversaciones profundas sobre las jurisdicciones” comentó Mark durante una reunión de la Mesa Conexional, y añadió que sin embargo, el grupo también concluyó que su mejor cometido sería presentar una propuesta legislativa ante la Conferencia General de 2028 “que permitiera a cada región crear o disolver jurisdicciones u otras estructuras organizativas, según lo determinen”.
El estudio concluye haciendo un llamado al arrepentimiento y a la reflexión teológica, en primer lugar sobre la forma en que surgieron las jurisdicciones, y señala que “Sin someterse a un periodo intencional de transformación teológica y discernimiento, La IMU corre el riesgo de implementar cambios estructurales perjudiciales, cuyas consecuencias no han sido abordadas plenamente”.
Lippoldt enfatizó ante los miembros del Comité Permanente y otros/as líderes eclesiásticos/as, reunidos/as el 9 de febrero en Dinamarca, que aún quedan muchos detalles por resolver antes de que la propuesta avance.
En una reunión posterior de la Mesa Conexional celebrada en línea el 17 de febrero, tanto Mark como Judi Kenaston, directora de ministerios conexionales de la Mesa Conexional, compartieron un mensaje similar.
Kenaston afirmó que los/as líderes están buscando la manera de proponer una legislación que sea más “permisiva”, a fin de permitir que las conferencias regionales cuenten con las estructuras que necesitan, y concluyó “Lo que esto podría implicar es revisar la redacción de la ‘Disciplina’ en lo referente a la exigencia de jurisdicciones, para así modificar dicho lenguaje y permitir que las regiones hagan aquello que resulte más conveniente para ellas”.
* Hahn es asistente al editor de noticias para Noticias MU. La puede llamar al (615) 742-5470 o escribirle a [email protected].
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org