Puntos clave:
- En su último discurso como presidenta del Concilio de Obispos/as, la Obispa Tracy S. Malone animó a otros/as líderes y lideresas de la iglesia a ir más allá de las ansiedades institucionales y dejarse formar nuevamente como testigos de Cristo.
- Malone también instó a obispos/as a hablar con claridad moral y a nombrar el pecado y el mal.
- Se dirigió a obispos/as que se preparan para el Encuentro de Liderazgo, cuyo propósito es reunir a metodistas unidos/as de todo el mundo para discernir una nueva dirección para la denominación.
- Durante la sesión matutina, la Obispa Kristin Stoneking también reconoció aspectos de la historia metodista que los/as metodistas unidos/as deben enfrentar con honestidad.
La presidenta del Concilio de Obispos/as, Tracy S. Malone, desafió a otros/as líderes metodistas unidos/as a dejar de lado el temor que impulsa la preservación institucional y a escuchar hacia dónde guía el Espíritu Santo.
“Permítanme decirlo claramente: no es útil que los/as líderes permanezcan atrapados/as en la nostalgia”, dijo Malone el 27 de abril ante unos/as 90 de sus colegas obispos/as, junto con otros/as líderes de la iglesia de cuatro continentes, al iniciar su reunión de primavera.
“Hay una diferencia entre honrar nuestra historia y ser gobernados/as por ella. Damos gracias por lo que ha sido. Pero no podemos construir el futuro tratando de recrear lo que ya no sirve a la misión de Dios. Dios no nos está llamando hacia atrás.”
Malone se dirigía a obispos/as mientras se preparan para un Encuentro de Liderazgo sin precedentes, destinado a reunir a metodistas unidos/as de todo el mundo para discernir una nueva dirección para la denominación, sacudida por miles de desafiliaciones de iglesias. El encuentro está programado del 20 al 24 de octubre en la Iglesia Unida Knox en Calgary, Canadá.

Los/as actuales oficiales del Concilio de Obispos/as posan juntos/as el 26 de abril después de un servicio conmemorativo organizado por la Iglesia Metodista Unida Arlington en Jacksonville, Florida. De izquierda a derecha: los/as obispos/as Hope Morgan Ward, oficial ecuménica; Thomas J. Bickerton, presidente saliente; Ruben Sáenz Jr., presidente electo; Tracy S. Malone, presidenta actual; L. Jonathan Holston, secretario; Gregory V. Palmer, secretario ejecutivo; y Rosemarie Wenner, oficial ecuménica. Foto por Paul Gómez, Comunicaciones Metodistas Unidas.
La Iglesia Metodista Unida se encuentra ahora en un lugar distinto, con un compromiso hacia una mayor inclusión y una nueva estructura que otorga a las diferentes regiones de la denominación más autodeterminación. Sin embargo, la denominación aún enfrenta repercusiones financieras y duelo tras años de conflictos internos y salidas de iglesias.
“Dios nos está llamando a ir más profundo”, dijo Malone. “Eso requiere imaginación santa —no un miedo impulsado por la escasez. No una actitud defensiva institucional, sino una administración teológica valiente.”
También habló en un contexto de creciente violencia en el mundo y especialmente en Estados Unidos. Esa misma mañana, obispos/as emitieron otra declaración condenando la violencia política, luego de que el Servicio Secreto de Estados Unidos detuviera a una persona que intentó cometer un atentado y disparó en la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, a la que asistía el presidente Donald Trump.
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El 26 de abril, los obispos recordaron a los difuntos obispos Hans Växby, Violet L. Fisher y Jose Gamboa Jr. También rindieron homenaje a los cónyuges de los obispos que fallecieron desde la última reunión del consejo.
Vea el servicio conmemorativo de los obispos.
Vea las sesiones abiertas de la reunión del Consejo de Obispos, incluido el discurso presidencial de la obispa Tracy S. Malone, en la página de Facebook de los obispos.
Aunque nadie murió en el ataque del 25 de abril, este nuevo episodio de violencia ocurre mientras el gobierno de Estados Unidos ha emprendido acciones militares contra Irán y ha endurecido las políticas migratorias, militarizando varias ciudades del país en un esfuerzo por detener a personas migrantes indocumentadas. La actual administración también recortó la ayuda humanitaria internacional.
Varios/as obispos/as africanos/as presentes en la reunión, cuyos países enfrentan las consecuencias de las acciones de Estados Unidos, también se enfrentan a prohibiciones de viaje y restricciones de visas que podrían impedir su participación en futuras reuniones en ese país.
En medio de los desafíos tanto dentro de la iglesia como en el mundo, Malone llamó a metodistas unidos/as a estar dispuestos/as a dejarse formar para la obra que Dios está realizando ahora.
“A menudo, Dios realiza su obra más profunda donde tenemos menos control”, dijo. “Y el liderazgo fiel requiere la humildad de reconocer que nuestra tarea no es preservar la iglesia tal como la hemos conocido, sino participar en la iglesia que Dios sigue formando.”
Para su mensaje, Malone recurrió a las palabras de Pablo en 2 Corintios 4:7: “Tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que ese poder extraordinario proviene de Dios y no de nosotros.”
Malone señaló que las vasijas de barro, al igual que las personas, son imperfectas y con frecuencia se quiebran con facilidad. Sin embargo, es ahí donde Dios ha puesto el tesoro del Evangelio.
Metodistas unidos/as conocen bien sus propias grietas y heridas. Pero el propósito de una vasija de barro no es llamar la atención sobre sí misma, dijo Malone, sino llevar adelante lo que realmente importa y hacer visible lo que pertenece a Dios.
“Eso debería hacernos humildes, y honestamente también debería liberarnos, porque el futuro de la iglesia no depende de nuestra perfección, de nuestro control ni de nuestra capacidad de mantener todo unido”, dijo. “Depende de nuestra fidelidad a Dios… No somos quienes garantizan el futuro, pero sí participamos en lo que Dios ya está haciendo, y eso cambia la forma en que lideramos.”
También habló de cómo Dios ya está formando a metodistas unidos/as como testigos públicos de la justicia, la misericordia, la reconciliación y la verdad. En febrero, miles de metodistas unidos/as se reunieron junto a aliados/as ecuménicos/as en Washington, D.C., para defender a las personas migrantes.
“Eso no fue teatro político”, dijo. “Fue un testimonio moral. Fue la iglesia negándose a guardar silencio frente a la deshumanización. Fue reconocer que cada persona lleva la imagen de Dios, y cuando la dignidad es amenazada, la iglesia debe hacerse visible.”
Mientras Malone animaba a avanzar más allá de visiones idealizadas del pasado, la Obispa Kristin Stoneking centró la devoción matutina en una parte de la historia del movimiento metodista que a menudo se ignora.
Señaló que a unos 64 kilómetros de donde se reunían los/as obispos/as se encuentra el Fuerte Marion en San Agustín, Florida. Construido originalmente en el siglo XVII por españoles con trabajo forzado de pueblos indígenas, el fuerte se convirtió, a finales del siglo XIX, en un lugar donde el gobierno de Estados Unidos encarcelaba a indígenas como prisioneros/as de guerra.
Entre las personas encarceladas estaban miembros de las naciones Cheyenne del Sur y Arapaho, obligados/as a abandonar sus hogares en Colorado tras la Masacre de Sand Creek. El ataque de 1864, que mató principalmente a mujeres, niños/as y personas mayores, fue dirigido por el coronel John Chivington, pastor metodista episcopal, y ordenado por el gobernador territorial de Colorado, John Evans, también metodista.
Al enfrentar este pasado de violencia y colonización, Stoneking animó a quienes estaban presentes a mirar el ejemplo de Pablo, quien persiguió a los primeros cristianos antes de convertirse en uno de ellos.
“El Evangelio que Pablo abrazó no borró su pasado, pero reorientó su vida hacia la reparación y la relación a través del amor de Jesucristo”, dijo Stoneking. “Al inicio del capítulo dos de Filipenses, Pablo exhorta a los/as nuevos/as creyentes a amar con un mismo corazón, unirse en un mismo espíritu y caminar juntos/as por un mismo camino. Amen con valentía, dice, pero examinen sus motivaciones, porque los hábitos de dominación, egoísmo, arrogancia y privilegio suelen ser invisibles para quienes se benefician de ellos.”
El Obispo Héctor A. Burgos-Núñez, quien lidera las conferencias del Alto Nueva York y Susquehanna, dijo que tanto el mensaje de Malone como la reflexión de Stoneking ofrecieron una perspectiva útil para iniciar la semana.
“Sentí que esta mañana fue una expresión de lo que estamos llegando a ser en esta nueva etapa como pueblo metodista unido: personas dispuestas a enfrentar la verdad difícil de nuestro pasado y a trabajar con Dios para ser una presencia sanadora y liberadora de Cristo en el mundo.”
También lo vio como una expresión de valentía al mirar hacia el futuro.
“Creo que la verdadera esperanza nace de la realidad. Nombrar las realidades, cuestionar suposiciones e invitarnos a imaginar, como se hizo esta mañana tanto en la adoración como en el mensaje episcopal, son señales reales de esperanza.”
La Obispa Ruby-Nell M. Estrella, quien lidera el área de Manila en Filipinas, expresó un sentimiento similar.
“El mensaje devocional de la mañana y el discurso de la presidenta son muy poderosos”, dijo. “Es muy oportuno para que realmente llevemos ese mensaje a nuestro liderazgo como obispos/as de la iglesia.”
Malone, la primera mujer negra elegida como presidenta del Concilio de Obispos/as, ofrecía su último discurso en ese cargo. Más adelante en la semana, Malone —quien también lidera la Conferencia de Indiana— entregará la presidencia al Obispo Ruben Saenz Jr., de la Conferencia Horizon. Él será el tercer presidente hispano del concilio.
A lo largo de su mensaje, Malone recordó que un verbo clave en la nueva declaración de visión de la denominación es “forma”. La declaración dice: “La Iglesia Metodista Unida forma discípulos/as de Jesucristo que, impulsados/as por el Espíritu Santo, aman con valentía, sirven con gozo y lideran con coraje en las comunidades locales y en las conexiones globales.”
Dios no ha terminado de formar a la Iglesia Metodista Unida, enfatizó.
“Hay vitalidad en esta Iglesia Metodista Unida”, dijo. “Hay renovación. Hay avivamiento. Están surgiendo nuevos ministerios en nuevas comunidades de fe. Están tomando forma nuevas maneras de conexión y testimonio. No somos una iglesia en declive.”
Más bien, dijo, la iglesia está siendo formada, y la formación requiere poda.
“Involucra entrega; implica confianza. Pero la poda no es muerte”, dijo. “La poda es preparación para dar fruto.”
*Hahn es editora asistente de noticias de Noticias MU. Para contactarla, llame al (615) 742-5470 o escriba a [email protected]. Para leer más noticias metodistas unidas, suscríbase gratuitamente al boletín Noticias MU.
**El Rev. Gustavo Vásquez es coordinador de Relaciones Hispano-Latinoamericanas de Comunicaciones Metodistas Unidas: [email protected]
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