Iglesias responden a dudas sobre las vacunas

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Claves:

 • Las personas que desconfían de otras instituciones aún pueden confiar en líderes religiosos/as para abordar sus preocupaciones sobre la vacunación COVID-19.

 • Patrocinar clínicas móviles de vacunación, organizar debates comunitarios y compartir testimonios en video de por qué los/as miembros eligieron vacunarse, son pasos prácticos que las iglesias pueden tomar.


El presidente Joe Biden ha establecido un objetivo nacional de que el 70% de los/as adultos estadounidenses tengan al menos una dosis de la vacuna COVID-19 para el 4 de julio, y espera que la comunidad religiosa ayude a lograrlo.

Actualmente el 64% de la población adulta ha recibido la primera dosis de la vacuna. Biden declaró un “mes de acción nacional” en los 30 días previos al Día de la Independencia y espera que las organizaciones nacionales y comunitarias, incluida la comunidad religiosa, fomenten la vacunación.

Durante una cumbre en línea el 26 de mayo organizada por Faiths4Vaccines, una iniciativa nacional de varias religiones, Vivek Murthy el Cirujano General de los Estados Unidos, dijo a los asistentes: “En un momento en el que la gente busca información y se pregunta en quién pueden apoyarse ... personas en quien confiar”, los/as líderes religiosos/as tienen la confianza de sus comunidades.

Una tendencia preocupante es que aunque las vacunas están mucho más disponibles que hace unos meses, las tasas de vacunación han ido disminuyendo, y mucho de eso se debe a la desconfianza médica y la vacilación de las personas de recibir la vacuna. Aquí es donde las iglesias pueden jugar un papel importante.

Tia Moore, a nurse practitioner, prepares a dose of COVID-19 vaccine during a vaccination clinic at Meharry Medical College in Nashville, Tenn., in March. The United Methodist-related school has served as a vaccination site since January and also operates a mobile vaccine clinic. File photo by Mike DuBose, UM News.

Tia Moore, una enfermera practicante, prepara una dosis de la vacuna COVID-19 durante una clínica de vacunación en marzo, realizada en la Escuela de Medicina Meharry en Nashville, Tennessee. La escuela relacionada con los/as metodistas unidos/as ha servido como centro de vacunación desde enero y también opera una clínica móvil de vacunación.

“El entorno en el que se recibe la vacuna es importante porque la gente quiere estar donde se siente cómoda, y las iglesias representan un lugar de comodidad y seguridad para ellos/as” dijo el Dr. James E.K. Hildreth, presidente y director ejecutivo de la Escuela de Medicina Meharry en Nashville, Tennessee, la escuela de medicina históricamente negra que es apoyada por The Black College Fund de la Iglesia Metodista Unida. Meharry ha servido como centro de vacunación desde enero y también opera una clínica de vacunación móvil.

“Al estar ubicado en un vecindario predominantemente afroamericano, la desconfianza médica es un problema” dijo Cat Nash, quien se desempeña como líder clínico para las vacunas en la escuela. "Las iglesias dan credibilidad y el clero es una buena forma de llegar a los/as pacientes".

Dr. James Hildreth, president of Meharry Medical College in Nashville, Tenn., receives a COVID-19 vaccination at a city-run clinic in December 2020.  Hildreth said in news reports at the time that he received the vaccine on camera in order to demonstrate his confidence in its safety. Photo courtesy of Meharry Medical College.

El Dr. James Hildreth, presidente de la Escuela de Medicina Meharry en Nashville, Tennessee, recibe la vacuna COVID-19 en una clínica administrada por la ciudad en diciembre de 2020. Hildreth dijo en un reporte de noticias en ese momento que recibió la vacuna en cámara para demostrar su confianza en su seguridad. Foto cortesía de la Escuela de Medicina Meharry.

 

Hildreth estuvo de acuerdo y dijo: “La necesidad más urgente es que alguien llame la atención de las personas que se resisten a ser vacunadas, solo para responder sus preguntas”.

Si bien reconoce las preocupaciones de quienes dudan, Hildreth señala que se han administrado más de 2 mil millones de vacunas en todo el mundo, “por lo que ya nadie es un 'conejillo de indias'. Los efectos adversos son extremadamente raros ".

Perfil

Dr. James E.K. Hildreth is president of Meharry Medical College in Nashville, Tenn. Photo courtesy of Meharry Medical College.
Dr. James E.K. Hildreth. Foto cortesía de la Escuela de Medicina Meharry.

El Dr. James E.K. Hildreth, presidente y director ejecutivo de la Escuela de Medicina Meharry, ha estado involucrado en el desarrollo de la vacuna COVID-19 desde el principio. Es miembro del comité de la Administración de Alimentos y Medicamentos que revisa las vacunas y recomienda su aprobación, y dirigió varios ensayos de vacunas en Meharry. En febrero, fue nombrado miembro del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca sobre Equidad en Salud COVID-19.

Dijo que la labor del grupo de trabajo se divide en tres áreas: comunicaciones, las desigualdades en sí mismas y qué las causó.

“Tratamos de encontrar a las personas u organizaciones más adecuadas para hablar con las personas más afectadas por COVID-19, luego buscamos cómo asegurarnos de que los recursos que se han ofrecido para luchar el COVID-19 se distribuyan de manera equitativa. Finalmente, preguntamos cuáles fueron los factores que causaron que existieran tales disparidades en la enfermedad y muerte por COVID-19. Las disparidades de salud en nuestro país no fueron causadas por COVID-19, eran preexistentes y COVID-19 simplemente las mostró" dijo.

El grupo de trabajo de 12 miembros, que reúne a líderes en medicina, así como en políticas públicas y defensa de los derechos, escucha a expertos/as en campos que se ocupan de estos temas. Con base en esas conversaciones, el grupo generará recomendaciones para la administración de Biden.

Hildreth señaló que no habla en nombre del grupo de trabajo, solo como miembro individual, y dijo: “Estoy muy entusiasmado con la posibilidad de hacer recomendaciones que tendrán un impacto a largo plazo, de modo que la próxima vez que tengamos un crisis de salud nacional, no estamos hablando de que las personas de color marrón y negro sean las más afectadas".

- Joey Butler, Noticias MU.

El maltrato histórico a los/as afroamericanos/as por parte de la comunidad médica, con el experimento de Tuskegee y el Hospital Johns Hopkins que conservan las células de Henrietta Lacks, son ejemplos bien conocidos que han hecho que muchos/as tengan dificultades para confiar en los/as médicos/as. La desinformación también puede ser difícil de supercar mientras algunos/as simplemente están preocupados/as por el dolor o la enfermedad causados por la vacuna.

"El mayor problema son las personas que oyen hablar de un/a amigo/a que tuvo una mala reacción o rumores, y se meten en la cabeza que no quieren ser vacunados/as; la gente se preocupa por los efectos secundarios de la segunda dosis porque varían mucho" dijo Nash.

Alrededor del 65% no tiene ninguna reacción, dijo Carl Wood, presidente y gerente de farmacia de Vax Van por MVS, una clínica de vacunación móvil que se asocia con las iglesias metodistas unidas en Charlotte, Carolina del Norte. "Cuando hablo con la gente sobre eso, a menudo la convenzo de que está bien" dijo, y agregó que los/as líderes religiosos/as que se vacunan dan un buen ejemplo: "Si el liderazgo de la iglesia se vacuna, alguien puede decir: 'Yo también puedo sentirme Seguro/a'".

Los/as jóvenes son otro grupo que ha tardado en vacunarse. Los hermanos Ashlee Hand de 20 años, y Walter Hand III de 18, fueron vacunados y trabajaron en una clínica de vacunación el 30 de abril en la IMU San Marcos en Charlotte, Carolina del Norte y dijeron que las personas de su grupo de edad a menudo escuchan información errónea o piensan que los/as jóvenes no tienen que preocuparse por contraer COVID-19.

“Muchos/as de mis amigos/as están recibiendo información falsa o sus padres no quieren que se vacunen, porque muchos piensan que tienen inmunidad ” dijo Ashlee Hand.

Por su parte, Walter Hand dijo que algunos/as de sus amigos/as se han vacunado y trata de animar a otros/as a hacer lo mismo. “Les digo que creo que recibir la vacuna me ha permitido hacer más cosas y sentirme más seguro al salir”.

Existen problemas de vacilación similares en la comunidad latina, a menudo debido a la desinformación, y también a muchos/as les preocupa que les pidan prueba de ciudadanía para recibir la vacuna, y es por ello que un gran número de inmigrantes indocumentados/as no estén vacunados/as. También puede resultar incómodo para las personas que no hablan inglés si no hay nadie presente que hable su idioma, por lo que es imprescindible contar con traductores/as.

Las iglesias también se están acercando a otras comunidades marginadas.

La IMU Nueva Esperanza en Des Moines, Iowa, tuvo una clínica de vacunación organizada por la Sociedad Filipino Americana de Iowa, dirigida a la comunidad asiáticoamericana e isleña del Pacífico, para lo cual la clínica contó con intérpretes en cinco idiomas.

La Conferencia Misionera Indígena de Oklahoma se ha asociado con las unidades federales de Servicios de Salud Indígena para proporcionar vacunas a nativos/as americanos/as.

Según el Rev. David Wilson, superintendente de la conferencia, la demanda de vacunas ha disminuido drásticamente, al punto de que el estado está a punto de perder miles de dosis cercanas a su fecha de vencimiento.

“Ayer estuve en el sitio de vacunación durante una hora y sólo había cuatro personas. Oklahoma estará muy por debajo de los niveles que necesitamos alcanzar, y no sé si la gente perdió el interés o cree que está libre de contraer COVID-19" dijo.

Las iglesias y tribus están realizando campañas para educar e instar a las personas a vacunarse.

Wilson, quien es miembro de la junta de la Clínica Indígena de la Ciudad de Oklahoma, dijo que ofrece vacunas en una comida semanal para personas sin hogar, una escuela autónoma para nativos/as americanos/as e incluso un mercado de agricultores/as en la ciudad. "Estoy probando en cualquier lugar cuando veo sitios o eventos donde habrá una gran cantidad de personas" dijo.

Aunque la vacilación parece ser la barrera más grande, también existen problemas prácticos de inequidad en muchas comunidades, como lo puede ser el tomarse un tiempo libre del trabajo por horas. Muchos/as luchan con problemas de transporte o pueden estar confinados/as en casa y viviendo solos/as.

Carl Wood draws a dose of the Moderna COVID-19 vaccine during a clinic at St. Mark’s United Methodist Church in Charlotte, N.C., in April. Wood said that faith leaders getting vaccinated themselves sets an example: “If church leadership takes their shots, someone can say, ‘I can feel safe, too.’” File photo by Mike DuBose, UM News.

Carl Wood extrae una dosis de la vacuna COVID-19 Moderna durante una clínica en la IMU San Marcos en Charlotte, Carolina del Norte, en abril. Wood dijo que los/as líderes religiosos/as que se vacunan dan un ejemplo: "Si los/as líderes de la iglesia deciden vacunarse, alguien puede decir: 'Yo también puedo sentirme Seguro/a'".

 

 

Las iglesias que han organizado clínicas de vacunación en sus edificios pueden tener que vivir según el lema de “conocer a las personas donde están” al aventurarse en la comunidad.

En su cumbre en línea, Faiths4Vaccines enumeró una serie de formas prácticas en que las iglesias pueden derribar barreras y vacilaciones, para aumentar el acceso a las vacunas.

Cat Nash, a physician assistant, is the clinical lead for the COVID-19 vaccination clinic at Meharry Medical College in Nashville, Tenn. She is a member of Brentwood (Tenn.) United Methodist Church. File photo by Mike DuBose, UM News.

Cat Nash, es asistente médica y líder clínica de la clínica de vacunación COVID-19 en la Escuela de Medicina Meharry en Nashville, Tennessee. También es miembro de la IMU Brentwood, Tennessee.

Some of the suggestions for churches include:

Algunas de las sugerencias para las iglesias incluyen:

 • Ofrecer transporte a clínicas o patrocinar clínicas móviles en los vecindarios desatendidos;

 • Sondeo puerta a puerta en la comunidad de la iglesia para compartir información sobre la vacuna;

 • Organizar eventos informativos y conversaciones abiertas sobre la vacuna;

 • Grabar testimonios sobre por qué las personas eligieron recibir la vacuna y compartirlos en las redes sociales.

Una barrera que preocupa a Hildreth es la realidad de que las opiniones políticas de una persona pueden impulsar su razonamiento para no recibir la vacuna. El virus, señala, "es independiente de su afiliación política". “Cualquier persona que pueda involucrar efectivamente a este grupo en esa conversación, necesitamos que lo haga, y que sea pronto. Si no conseguimos que el 30% o 40% restante de las personas sean vacunadas y el virus pueda pasar por ese grupo, aún existe el peligro de que surjan variantes para las que las vacunas no hacen mucho" dijo.

Aunque las vacunas están disponibles para casi todas las personas en los países más ricos, existe una desigualdad significativa en las naciones más pobres, un tema sobre el que Hildreth dijo que la iglesia debería hablar. “Los países ricos del planeta necesitan comprar la vacuna y dársela a los países que no pueden pagarla, porque ninguno/a de nosotros/as está a salvo hasta que todos/as estamos a salvo. Como población mundial, necesitamos que todos/as estén vacunados/as " dijo.

Walter Hand III receives a COVID-19 vaccination from EMT Archie Coble during a clinic at St. Mark’s United Methodist Church in Charlotte, N.C., in April. File photo by Mike DuBose, UM News.

Walter Hand III recibe una vacuna COVID-19 de EMT Archie Coble durante una clínica en la IMU San Marcos en Charlotte, Carolina del Norte, en abril.

 

* Butler es un productor/editor multimedia y DuBose es el fotógrafo de Noticias MU. Los puede llamar al (615) 742-5470 o escribirles a [email protected]. Para leer más noticias metodistas unidas, ideas e inspiración para el ministerio suscríbase gratis al UMCOMtigo.

** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org


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