Puntos clave:
- Más de 2,000 personas se reunieron el 25 de febrero en Washington para marchar por la justicia para las personas inmigrantes. Después de esa experiencia tan significativa, ¿qué más debemos hacer?
- Los próximos pasos pueden incluir conocer mejor a nuestros vecinos inmigrantes, ofrecerles apoyo y participar en manifestaciones de resistencia desde la fe y vigilias de oración, escribe John W. Coleman.
- Además, podemos escribir, llamar y visitar a nuestros legisladores, y colaborar con agencias y organizaciones de defensa y apoyo.
Artículos de Opinión
Después de ver la milagrosa iluminación de Jesús y escuchar la voz de Dios en una nube en la cima del Monte de la Transfiguración, tres discípulos —Pedro, Juan y Santiago— descienden con su Señor hacia un valle de aflicción abajo.
Allí encuentran a una multitud que presencia la crisis de una familia, hasta que Jesús manifiesta otro milagro: sanar al hijo de esa familia, poseído por un demonio que le causaba convulsiones violentas y dolorosas.
Cuando el 1 de marzo prediqué un sermón titulado “De la nube a la multitud”, basado en esa instructiva historia de Mateo 17:14-20, recordé lo que sentí después del encuentro del 25 de febrero apropiadamente llamado “Resistencia desde la Fe: Un testimonio público por la justicia para las personas inmigrantes”, en Washington.
Más de 2,000 clérigos y líderes religiosos laicos llegaron de cerca y de lejos para ofrecer apoyo visible y vocal a nuestros vecinos inmigrantes que están siendo perseguidos por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), quienes han sitiado ciudades y pueblos seleccionados desde el año pasado. Y más de 800 personas siguieron el evento a través de la transmisión en vivo, mientras se ofrecía interpretación en español y coreano.
“Estamos juntos en un movimiento hacia el propio futuro de Dios para la justicia de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes”, dijo la Obispa jubilada Minerva Carcaño en su saludo de bienvenida. Ella ayudó a organizar el evento como presidenta del Grupo de Trabajo Metodista Unido sobre Inmigración. “Queremos mantenernos unidos. Queremos protegernos unos a otros. Pero este no es un día para la desobediencia civil. Este es un día para compartir con claridad nuestra convicción moral”.
Sin embargo, después de presenciar oleadas de testimonios morales expresados en discursos apasionados y elocuentes, música inspiradora y pancartas de protesta con mensajes de justicia y misericordia, me encontré preguntándome: “¿Qué sigue ahora?” ¿Cómo descenderemos de esta montaña de edificios gubernamentales en la cumbre del poder político de nuestra nación? Cuando regresemos a casa al final del día para enfrentar las multitudes y las crisis en nuestros propios valles, ¿qué debemos hacer? O, para algunas personas, ¿qué más debemos hacer? ¿Cómo podemos ser transformados con una fe y una fortaleza recién inspiradas para esta lucha continua?

Líderes de fe cantan durante el culto de apertura de “Resistencia desde la Fe: Un testimonio público por la justicia para las personas inmigrantes” en la Iglesia Metodista Unida de Capitol Hill en Washington el 25 de febrero. Foto de Mike DuBose, Noticias MU.
Los numerosos discursos y canciones, las proclamaciones y las oraciones de confesión y lamento, la lectura de más de dos docenas de nombres de inmigrantes de una docena de países que murieron durante operaciones y detenciones del ICE —todo ello fue profundamente conmovedor y vale la pena verlo en la grabación de cuatro horas disponible en YouTube. Escuchamos llamados a demostrar nuestra resistencia desde la fe y nuestro testimonio público por la justicia y la misericordia para las personas inmigrantes cuando regresáramos a casa. Eso es precisamente lo que miles de manifestantes comprometidos, religiosos y no religiosos, ya están haciendo en comunidades asediadas por ICE y más allá de ellas.
Y ciertamente estamos aprendiendo unos de otros cómo construir este movimiento crucial con “corazones abiertos, mentes abiertas, puertas abiertas”, para usar nuestro antiguo lema metodista unido. Estamos aprendiendo cómo poner en acción nuestros votos de membresía en la iglesia, llevando nuestras oraciones, presencia, dones, servicio y testimonio a la plaza pública con imaginación inspirada. Eso puede significar repetir algunas de las declaraciones convincentes que escuchamos y las canciones entusiastas que cantamos, para recordarnos, con las palabras de dos estribillos musicales, que “la esperanza no fallará” y que “nosotros les pertenecemos a ellos y ellos nos pertenecen a nosotros”.
Se nos animó a ir en equipos a visitar y conversar con líderes del Congreso y su personal de nuestros distintos estados después de la manifestación, lo cual hice. Compartimos historias sinceras de la injusticia migratoria cruel que se vive en nuestras áreas, abogamos por legislación justa y misericordiosa, y dimos seguimiento a nuestra visita con una carta grupal. Ahora necesitamos aprender y compartir más historias impactantes de inmigrantes y refugiados en encuentros personales y grupales, en todas las formas de medios de comunicación, y en nuestros sermones y liturgias.
Una pequeña iglesia que sirvo en el sur de Nueva Jersey ha operado durante años una despensa semanal de alimentos que da la bienvenida cada mes a miles de vecinos para escoger entre una amplia selección de alimentos nutritivos donados. El año pasado distribuimos 38 toneladas de comida, además de pañales, a casi 16,000 personas. Más de dos tercios de nuestros invitados son trabajadores agrícolas, en su mayoría inmigrantes y algunos probablemente indocumentados.
Ahora vemos a agentes de ICE descender sobre comunidades cercanas armados con máscaras, armas y órdenes de deportación, persiguiendo a niños hasta sus casas desde la parada del autobús escolar y amenazando con entrar en instalaciones de iglesias para llevar a cabo sus búsquedas y exigir prueba de ciudadanía. Nosotros, como muchas iglesias, estamos tomando precauciones recomendadas, sabiendo que los agentes pueden llegar pronto a nuestras puertas y degradar nuestro apreciado sistema de justicia constitucional hasta convertirlo simplemente en just-ICE.

Metodistas unidos y otros líderes de fe marchan hacia el Capitolio de Estados Unidos durante “Resistencia desde la Fe: Un testimonio público por la justicia para las personas inmigrantes” en Washington el 25 de febrero. Sosteniendo el extremo izquierdo de la pancarta está el Obispo Héctor Burgos Núñez. A la derecha está el Obispo Julius C. Trimble. Foto de Mike DuBose, Noticias MU.
¿Qué más debemos hacer? Para mí y quizás para otros, conversar más con nuestros vecinos inmigrantes y ofrecerles más apoyo. Aprender sobre sus vidas, sus familias, sus alegrías y sus luchas. Recoger y compartir sus historias si nos lo permiten. Asistir y contribuir a más manifestaciones de resistencia desde la fe y vigilias de oración —tal vez sin llegar a la desobediencia civil.
Escribir, llamar y visitar las oficinas de nuestros legisladores en nuestras localidades y en Washington, D.C. Asociarnos con agencias y organizaciones viables de apoyo y defensa de las personas inmigrantes. Y aferrarnos firmemente a la escritura guía compartida durante nuestro servicio de adoración, de 2 Timoteo 1:7:
“Porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino un espíritu de poder, de amor y de dominio propio.”
“Gracias a Dios que nos hemos reunido para encarnar una resistencia desde la fe”, proclamó la Obispa LaTrelle Miller Easterling, líder de los metodistas unidos en el Área de Baltimore-Washington y Península-Delaware. Su manifiesto en forma de sermón, basado en el Salmo 24, llevó repetidamente a las personas oyentes de la atención absorta a ponerse de pie en ovaciones.
“Gracias a Dios que estamos declarando con nuestros cuerpos que ya no permaneceremos en complicidad con la injusticia”, continuó. “Gracias a Dios que estamos declarando con nuestras voces que ya no permaneceremos en silencio ante el daño. Amadas y amados, este es un llamado al arrepentimiento y a la reimaginación. Este es un llamado teológico. Esto es el metodismo unido en su esencia.”
*Coleman es un comunicador de larga trayectoria y pastor local a tiempo parcial. Contacto para medios de comunicación: Julie Dwyer, editora de noticias, [email protected].
**Rev. Gustavo Vásquez, Coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de Comunicaciones Metodistas Unidas (UMCOM). Para comunicarse con Noticias MU puede hacerlo al 615-742-5470, [email protected] o [email protected].

Las Obispas LaTrelle Miller Easterling (izquierda) y Minerva Carcaño ayudan a dirigir el culto de apertura de “Resistencia desde la Fe: Un testimonio público por la justicia para las personas inmigrantes” en la Iglesia Metodista Unida de Capitol Hill en Washington el 25 de febrero. Foto de Mike DuBose, Noticias MU.