Puntos Clave:
- Las asistentes a la Asamblea 2026 de Mujeres Unidas en la Fe escucharon a sus compañeras metodistas unidas Stacey Abrams, autora y activista por los derechos de voto y a su madre, la Revda. Carolyn Abrams.
- Elizabeth Eckford quien enfrentó la violencia para lograr eliminar la segregación en la Escuela Secundaria Central en Little Rock, Arkansas también compartió su historia durante una cena de la asamblea.
- Las tres mujeres hablaron sobre la necesidad de detener los retrocesos en los derechos de voto y de no rehuir las verdades difíciles de la historia de los Estados Unidos.
“El coraje no es simplemente una cuestión de creencia; el coraje es acción y creo que eso es lo más importante” afirmó Stacey Abrams, activista por los derechos de voto, autora y líder política de renombre nacional, y la primera mujer negra en ser candidata a gobernadora por un partido mayoritario.
Abrams afirmó que cuando necesita un modelo de valentía, recurre al ejemplo de su madre, la Revda. Carolyn Abrams, pastora metodista unida jubilada. El 16 de mayo no tuvo que buscarla muy lejos, porque su madre estaba sentada justo a su lado.
Madre e hija, ambas metodistas unidas, se unieron para dirigirse a unas 3.000 personas que asistieron a la Asamblea 2026 de Mujeres Unidas en la Fe celebrada en Indianápolis, Indiana. La conversación fue moderada por Sally Vonner, directora ejecutiva de la organización de mujeres metodistas unidas que desde hace mucho tiempo, ha defendido las causas de la justicia social.
Ambas mujeres de la familia Abrams desafiaron a las asistentes a actuar con valentía para hacer frente a las amenazas actuales contra el derecho al voto en los Estados Unidos.
Quienes asistieron a la Cena del Legado de la Asamblea también escucharon a Elizabeth Eckford, una de las Nueve de Little Rock que siendo adolescentes en 1957, lograron eliminar la segregación en la Escuela Secundaria Central en Little Rock, Arkansas. La valentía de Eckford acaparó los titulares internacionales cuando, a los 15 años de edad, hizo frente con estoicismo a la brutalidad de una turba mientras intentaba asistir a lo que debería haber sido su primer día de clases.
“La decisión de no actuar ante la injusticia es una decisión a favor de mantener el statu quo” afirmó Eckford, quien ha escrito sobre su experiencia en el libro infantil El Peor Primer Dia: Acosada durante la Eliminación de la Segregación en la Escuela Secundaria Central (“The Worst First Day: Bullied While Desegregating Central High”) cuyas existencias se agotaron durante la Asamblea.
“El cambio comienza reconociendo y asumiendo nuestra capacidad individual para actuar. Aprendan a ver el mundo desde diferentes perspectivas y no se encierren dentro de su zona de confort” agregó.
Las tres mujeres hablaron el mismo día en que miles de personas se sumaron a manifestaciones en Selma y Montgomery, Alabama para protestar contra la redistribución de distritos electorales impulsada por legislaturas estatales republicanas, que tiene por objeto fragmentar los distritos de mayoría negra que tienden a votar por los demócratas.
Esta apresurada redistribución se produce después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos allanara el camino, poco después de su fallo en el caso Louisiana v. Callais para debilitar una disposición clave de la Ley de Derechos Electorales de 1965, dificultando así que las minorías raciales impugnen los mapas electorales por considerarlos discriminatorios. Dicha decisión ya ha llevado al gobernador de Luisiana a suspender unas elecciones primarias y a anular votos ya emitidos con el fin de rediseñar los mapas de los distritos congresuales.
“La gente está empezando a entrar en pánico ante la situación actual que vemos desarrollarse una vez más; pero el mensaje que debemos recordar es que podemos hacer algo. Podemos empezar a desgastar la roca” afirmó Carolyn Abrams.

La Revda. Carolyn Abrams se dirige a la Asamblea 2026 de Mujeres Unidas en la Fe, celebrada en Indianápolis, Indiana. Abrams es pastora fundadora de la Iglesia Metodista Unida H. A. Brown Memorial en Wiggins, Mississippi. Foto de Mike DuBose, Mujeres Unidas en la Fe.
La señora Abrams quien había sido bautista durante gran parte de su vida, relató que se sintió atraída por primera vez hacia La Iglesia Metodista Unida debido al compromiso con la labor de justicia social que observó entre quienes participaban en lo que entonces se conocía como Mujeres Metodistas Unidas. En aquel entonces, Carolyn Abrams que fue la primera persona de su familia en graduarse de la escuela secundaria, así como la primera en obtener un título Universitario, se desempeñaba como directora de la biblioteca de la Universidad William Carey, en Mississippi.
Stacey Abrams, la segunda de los seis hijos de sus padres, se convirtió en la mecanógrafa tanto de su madre como de su padre cuando, ya en sus cuarenta, ambos sintieron el llamado al ministerio metodista unido y decidieron asistir a la Escuela de Teología Candler de la Universidad de Emory, en Atlanta.
Su padre, el Rev. Robert Abrams llegó a ser superintendente de Distrito, mientras que su madre siguió un camino ministerial diferente.
“Cuando nos hicimos metodistas, recuerdo que mi madre tuvo dificultades con la decision; pero lo que la atrajo a la iglesia fue exactamente lo que ella describía: el compromiso con el servicio y el sentido de responsabilidad. Ella nos inculcó ese espíritu” comentó la joven Abrams.
Stacey Abrams se inspiró en la disposición de su madre de ir a lugares donde las mujeres líderes no siempre eran bienvenidas: “Vi a hombres de Dios decirle que no tenía permitido subir a sus púlpitos, y el valor que ella demostró fue que nunca exteriorizó la ira que el resto de nosotros/as sentíamos en su nombre. Ella comprendía que era mucho más que una simple persona; era la representante del rebaño que lideraba, por lo que tenía la suficiente entereza como para no aceptar un ‘no’ por respuesta” relató la orgullosa hija.

El 17 de mayo después del servicio final de comunión, las mujeres celebran la conclusión de la Asamblea 2026 de Mujeres Unidas en la Fe celebrada en Indianápolis, Indiana. Foto de Paul Jeffrey, Mujeres Unidas en la Fe.
Sus padres también enseñaron a sus hijos/as a poner la fe en práctica. Ella recordó que su madre puso en marcha una escuela bíblica de verano en un complejo de viviendas sociales, fusionó tres congregaciones y edificó una nueva para formar la Iglesia Metodista Unida H.A. Brown Memorial, la cual se convirtió en un centro comunitario que la madre de Abrams dirigió durante quince años.
Stacey Abrams afirmó que sus padres también inculcaron en sus hijos/as la importancia de la acción directa para defender los derechos humanos, pero también les enseñaron que existen ciertas formas de protestar.
En una ocasión mientras protestaban contra el apoyo de Shell Oil al apartheid en Sudáfrica, una joven Stacey y su hermana intentaron impedir la entrada de la gente a la tienda de una gasolinera Shell. Su madre tuvo que explicarles que podían exhibir su pancarta en la entrada de la gasolinera, pero que debían permitir que la gente utilizara la puerta.
Historia de la Justicia Racial
En 1942, la predecesora de la actual Mujeres Unidas en la Fe trasladó la primera Asamblea Nacional de mujeres metodistas de San Luis a Columbus, Ohio debido a que los hoteles de San Luis no alojaban a mujeres afroamericanas.
La predecesora División de Mujeres también encargó a Pauli Murray, una joven abogada afroamericana, que investigara las leyes estatales y locales que imponían la segregación. El libro de Murray “Leyes Estatales sobre Raza y Color” (“States’ Laws on Race and Color”) publicado en 1951, se convirtió en un recurso clave para la Corte Suprema de los Estados Unidos al dictaminar en contra de la segregación escolar en la decisión de 1954 del caso Brown v. Board of Education.
En 1952, la División de Mujeres adoptó la Carta de Políticas Raciales para la División de Mujeres del Servicio Cristiano, con el fin de abogar en contra de la segregación. Mujeres Unidas en la Fe continúa respaldando una Carta por la Justicia Racial.
Su madre también le enseñó que la iglesia suele ser un espacio para el compromiso cívico. “No se trata de partidismo, sino de humanidad; y esa humanidad significa que uno/a está en esto para server” afirmó la joven Abrams.
Eso significa garantizar que las personas tengan acceso a atención médica, educación y vivienda, así como a defender sus derechos civiles y humanos. “Si bien puedo utilizar una etiqueta partidista para figurar en la boleta electoral, recurro a mi fe para decidir cómo cumplir con esa responsabilidad”.
También aprendió de sus padres que la fe cristiana debe utilizarse para ayudar a las personas, no para hacerles daño. “Mis padres nos enseñaron que nuestra fe es un escudo para proteger, y nunca una espada para derribar a las personas” dijo Stacey Abrams.
En este momento, ella trabaja para abordar lo que describió como la “naturaleza autoritaria competitiva” de lo que está ocurriendo en los Estados Unidos.
El autoritarismo competitivo es un término de la ciencia política que se aplica a aquellos países que cuentan con normas democráticas y celebran elecciones competitivas, pero en los que el partido gobernante emplea diversas tácticas para inclinar el terreno de juego de manera tan pronunciada a favor de quienes ostentan el poder, que el sistema no puede considerarse genuinamente democrático.
“Hay 10 pasos hacia el autoritarismo y la autocracia, pero también hay 10 pasos hacia la libertad y el poder. Ese primer paso es el que vi dar a mis padres todos y cada uno de los días: comprometerse con esa labor. El siguiente paso consiste en compartir lo que uno sabe. Luego, uno se organiza, se moviliza, litiga y defiende su postura” afirmó Stacey Abrams.
“Después, uno irrumpe y les niega la complacencia de decir: ‘Tienes un asiento; limítate a sentarte ahí’. La gente podrá decirme dónde sentarme, pero no puede decirme cuánto tiempo debo permanecer allí. A continuación, hay que involucrarse y hay que elegir; y, en última instancia, hay que exigir el cambio que se necesita ver” continuó. “Eso lo aprendí observando a mis padres, observando a mi madre. Y mi responsabilidad y lo que les diría a todos/as es que si bien sabemos a qué nos enfrentamos, debemos hacer lo que nos corresponde; y es precisamente por eso que Dios nos ha convocado a este espacio”.

Elizabeth Eckford pronunció el discurso principal durante la Cena del Legado de la Asamblea 202 6de Mujeres Unidas en la Fe, celebrada en Indianápolis, Indiana. Eckford es miembro de los “Nueve de Little Rock”, creado para honrar a los nueve estudiantes afroamericanos que pusieron fin a la segregación en la Escuela Secundaria Central de Little Rock en 1957. Fotografía de Mike DuBose, Mujeres Unidas en la Fe.
Tal como Elizabeth Eckford recordó a la organización Mujeres Unidas en la Fe, Estados Unidos ya ha visto anteriormente a líderes electos/as rechazar las normas democráticas.
En 1957, la Guardia Nacional de Arkansas compuesta exclusivamente por blancos y bajo el mando del gobernador Orval Faubus, impidió que ella y los/as demás estudiantes negros/as asistieran a la Escuela Secundaria Central, contraviniendo órdenes judiciales, hasta que el presidente Eisenhower ordenó el despliegue de la 101ª División Aerotransportada en Little Rock para garantizar la seguridad de los Nueve de Little Rock.
Pero incluso una vez que pudieron asistir a clase, los Nueve de Little Rock a menudo se veían aislados/as y eran objeto de acoso por parte de sus compañeros/as. El distrito escolar también les prohibió participar en actividades extracurriculares, incluida la asistencia a cualquier partido de fútbol americano o baloncesto de la escuela secundaria.
La valentía de los Nueve de Little Rock ante su calvario contribuyó a inspirar al difunto congresista John Lewis, cuyo trabajo organizativo y compromiso incluso mientras enfrentaba la violencia en Selma en 1965, ayudaron a movilizar a la ciudadanía para luchar por la Ley de Derechos Electorales de 1965.
“¿Por qué sigo hablando de mi pasado? Debemos recordar que no podemos sanar las heridas de la nación a menos que comprendamos el origen y la historia de esas heridas. Emprender la ardua y temible tarea de sacar la verdad a la luz es una forma de trazar el camino que este país debe recorrer si queremos sanar nuestras heridas más antiguas y profundas” concluyó Eckford.

Stacey Abrams a la derecha, y su madre la Revda. Carolyn Abrams, se dirigen a la Asamblea 2026 de Mujeres Unidas en la Fe, celebrada en Indianápolis, Indiana. Foto de Mike DuBose, Mujeres Unidas en la Fe.
Para concluir, Stacey Abrams afirmó que los valores cristianos que ha aprendido de sus padres y en particular, la labor de Mujeres Unidas en la Fe podrían ofrecer un camino a seguir.
“Lo verdaderamente revelador de Mujeres Unidas en la Fe es que valoran la constancia en el aprendizaje: crecer siempre en la fe y crecer en el servicio; y eso fue algo que observé en mi madre. Existe una responsabilidad externa: no se puede contemplar el mundo sin asumir la parte que a uno le corresponde” concluyó.
* Hahn es asistente al editor de noticias para Noticias MU. La puede llamar al (615) 742-5470 o escribirle a [email protected]. Para leer más noticias metodistas unidas subscríbase gratis a UM News Digests.
** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org
Historia de la Justicia Racial
En 1942, la predecesora de la actual Mujeres Unidas en la Fe trasladó la primera Asamblea Nacional de mujeres metodistas de San Luis a Columbus, Ohio debido a que los hoteles de San Luis no alojaban a mujeres afroamericanas.
La predecesora División de Mujeres también encargó a Pauli Murray, una joven abogada afroamericana, que investigara las leyes estatales y locales que imponían la segregación. El libro de Murray “Leyes Estatales sobre Raza y Color” (“States’ Laws on Race and Color”) publicado en 1951, se convirtió en un recurso clave para la Corte Suprema de los Estados Unidos al dictaminar en contra de la segregación escolar en la decisión de 1954 del caso Brown v. Board of Education.
En 1952, la División de Mujeres adoptó la Carta de Políticas Raciales para la División de Mujeres del Servicio Cristiano, con el fin de abogar en contra de la segregación. Mujeres Unidas en la Fe continúa respaldando una Carta por la Justicia Racial.