Misión metodista en Honduras no se detiene a pesar de huracanes y pandemia

La presencia y el trabajo metodista unido en Honduras sigue creciendo y desarrollándose, a pesar de las dificultades crecientes por la crisis social, económica, política y migratoria, además del impacto de dos devastadores huracanes y la pandemia de Covid-19.

CAMINO (Central American Ministry Outreach), es una organización misionera fundada en EE.UU. en 2019, que trabaja con la misión metodista unida en Honduras que lidera la Junta General de Ministerios Globales (GBGM) de La Iglesia Metodista Unida.  

El Pastor Walker Somerville y su esposa Seiny trabajan como misioneros/as de CAMINO en Honduras desde 2009. Foto cortesía de la familia Somerville.

El Pastor Walker Somerville y su esposa Seiny trabajan como misioneros/as de CAMINO en Honduras desde 2009. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

El Pastor Walker Somerville y su esposa Seiny trabajan como misioneros/as desde 2009 con el apoyo fundamentalmente de la IMU Culpeper, de la cual Walker y su familia habían sido miembros antes de mudarse a Honduras para atender a su llamado ministerial de servir en el sector de Rio Lindo, Departamento de Cortés en Honduras desde 2014.

Tres años después (2017) comenzaron a trabajar con la superintendencia de la Misión Metodista Unida en Honduras, con el objetivo de ayudar a plantar una nueva iglesia metodista unida en el sector en Rio Lindo. Fue así como en 2018, Walker fue designado pastor laico para poder comenzar esta nueva iglesia local: “Comencé un contacto mas amplio con la misión al asistir a los cursos de seminario junto con otros 19 pastores/as”.  

La construcción de viviendas ha sido de los ejes importantes del trabajo ministerial. Se han construido parcial totalmente más de 60 casas familiares que se encontraban en situación de alto riesgo. Foto cortesía de la familia Somerville.

La construcción de viviendas ha sido de los ejes importantes del trabajo ministerial. Se han construido parcial totalmente más de 60 casas familiares que se encontraban en situación de alto riesgo. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

CAMINO ha sido una herramienta de gran utilidad en el intenso trabajo misionero que han desplegado en Rio Lindo y las zonas adyacentes; ayudando con proyectos de construcción de viviendas para familias de escasos recursos en los sectores más marginados del Valle de Sula.

En este proceso “Doña Isabel”, una de las personas que había sido beneficiada con las casas construidas bajo este proyecto, pidió a los/as misioneros/as tener un estudio bíblico en su nuevo hogar: “cuando comenzamos, ella pensó que llegarían unas 30 personas, pero fueron mas de 50 entre personas adultas y niños/as”.

Con el tiempo este estudio bíblico en la casa de “Doña Isabel”, reunía a mas de 80 personas, “entonces nos preguntaron si podríamos empezar a llegar los domingos también. Así fue como Dios abrió este segundo campo de misión”. Para este momento se habían construido más de 50 casas, algo que ha ayudado mucho en el crecimiento de la iglesia en Rio Lindo, según lo explica Walker.

Por otra parte, a través de CAMINO se ha podido recaudar materiales para escuela dominical, equipos para el ministerio de música y biblias para la iglesia de Río Lindo y otras congregaciones metodistas unidas en diferentes áreas del país.

Varias iglesias metodistas esperan el fin de la pandemia para viajar a Honduras y seguir apoyando la labor ministerial de CAMINO. Foto cortesía de la familia Somerville.

Varias iglesias metodistas esperan el fin de la pandemia para viajar a Honduras y seguir apoyando la labor ministerial de CAMINO. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

Compañeras de CAMINO 

La IMU de Culpeper en Virginia y la Primera IMU de Houston, han sido un apoyo consolidado y permanente para la obra que desarrollan los/as misioneros/as de CAMINO. De manera regular estas congregaciones han enviado sus aportes desde hace varios años, según precisa el Pastor Walker. Así mismo, existe un grupo de iglesias, que han enviado ayudas de diferente tipo, entre las que se encuentran: IMU Barboursville, IMU Aldersgate de Alexandria, IMU Trinity de Orange, IMU de Standardsville, la Superintendencia del Distrito de Charlottesville en la Conferencia Anual de Virginia y la IMU Hockessin en la Conferencia Anual de la Península de Deleware.

“Tenemos varias iglesias metodistas esperando el fin de la pandemia para poder venir a Honduras a servir con CAMINO, algunos estarán llegando por la primera vez”, agrega el Pastor Walker, quien ha venido trabajando en el desarrollo y ampliación de las relaciones con las iglesias metodistas unidas en diferentes conferencias anuales en los EE.UU.

En función de llevar un servicio ministerial de mayor alcance, especialmente entre los/as más necesitados/as,  el trabajo se desarrolla de manera ecuménica y en cooperación con pastores/as de otras tradiciones cristianas, que viven en el sector de Río Lindo: “Hemos cooperado con comida para sus congregaciones, biblias, materiales de escuela dominical, y también hemos logrado ayudar con proyectos de construcción relacionados al ministerio”, recuerda el Pastor Walker.

La congregación, guardando las medidas sanitarias pertinentes, aprovechó el tiempo de las restricciones para reunirse personalmente y terminar la construcción del templo de la IMU El Camino, el cual fue inaugurado el pasado 13 de junio. Foto cortesía de la familia Somerville.

La congregación, guardando las medidas sanitarias pertinentes, aprovechó el tiempo de las restricciones para reunirse personalmente y terminar la construcción del templo de la IMU El Camino, el cual fue inaugurado el pasado 13 de junio. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

CAMINO trabaja con iglesias locales de varias denominaciones con la meta de ayudar comunidades que se encuentran en situaciones de alto riesgo a nivel social: “No queremos sembrar una iglesia metodista en comunidades que ya están luchando para mantener una congregación. En vez de crear competencia, tratamos de trabajar a la par con pastores/as locales de otras iglesias… por ejemplo hemos ido a repartir comida juntos/as, con el fin de que la comunidad pueda ver a sus pastores/as trabajar de manera mancomunada, hacer presencia  allí con ellos/as, para  atenderles y servirles. No es cuestión de ser metodista o no, buscamos fortalecer nuestros lazos fraternales como hermanos/as en Cristo”, explica Walker.

Los ministerios de CAMINO en Honduras

La construcción de viviendas ha sido de los ejes importantes del trabajo ministerial, uno de los programas es el de mejoramiento de casas familiares en situación de alto riesgo, a través del cual, las viviendas precarias hechas de láminas viejas, madera, nylon y otros materiales reciclados, se reconstruyen total o parcialmente y, hasta el momento, se han construido 60 casas.

Por otra parte, tienen un programa de becas para ayudar a cubrir el costo de los útiles y los uniformes escolares para los/as niños/as que son parte de ministerio infantil de la IMU El Camino.

La respuesta a situaciones de emergencia, ha sido de los ministerios que mas actividad ha mantenido para responder a las contingencias locales, no solo aquellas provocadas por la pandemia de COVID-19 y la devastación de los huracanes en 2020, sino que también se ha brindado apoyo a familias afectadas por emergencias específicas como incendios, situaciones de salud, pérdida de enseres y ropa, entre otras contingencias: “En adición a las casas que hemos construido, también estamos trabajando en un proyecto de reparación del sistema de agua para una comunidad que perdió el acceso a este vital liquido, como consecuencia del paso de los huracanes. Pasaron un mes sin agua, pero ya hoy en día tienen agua y están haciendo mejoramientos a la red de tuberías, con materiales que CAMINO ha podido entregar”, dijo Walker.

Impacto de la Pandemia

De acuerdo con datos que el gobierno hondureño ha compartido con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en el país se han producido cerca de 250 mil contagios, de los cuales mas de 90 mil personas se han recuperado y 6.600 han fallecido por causa del COVID-19. Honduras es el cuarto país de Centroamérica (detrás de Panamá, Costa Rica y Guatemala) en número de contagios y, de acuerdo a los medios de comunicación “llegó a tener una de las mayores tasas de letalidad por coronavirus de América Latina. En abril, una de cada 10 personas oficialmente contagiadas no sobrevivía”.

El Valle de Sula concentra el 80% de los casos de COVID-19 de todo el país. Allí se han repartido alrededor de 36 toneladas de alimentos a familias de escasos recursos en 13 comunidades de las zonas cercanas a Rio Lindo. Foto cortesía de la familia Somerville.

El Valle de Sula concentra el 80% de los casos de COVID-19 de todo el país. Allí se han repartido alrededor de 36 toneladas de alimentos a familias de escasos recursos en 13 comunidades de las zonas cercanas a Rio Lindo. Foto cortesía de la familia Somerville. 

 

El Valle de Sula, donde se encuentra el sector de Río Lindo y los ministerios que desarrolla CAMINO, concentra el 80% de los casos de COVID-19 de todo el país. Allí, explica el Pastor Walker, se han repartido alrededor de 36 toneladas de alimentos a familias de escasos recursos en 13 comunidades de las zonas cercanas a Rio Lindo; en 3 de estas comunidades residen miembros de la IMU El Camino y vecinos/as: “ la situación aquí ha sido especialmente dura (por el impacto de dos fuertes huracanes y una pandemia global el solo un año). He visto gente recibir bolsas de comida, que talvez solo cuestan $6, y caer a de rodillas llorando al recibirla; así de extrema ha sido el hambre y pobreza durante la pandemia”.

Entre las poblaciones servidas con alimentos, estuvo de Chamelecón, un área muy afectada por la situación económica causado por la pandemia y por el paso de los huracanes “Eta” e “Iota” en 2020. De acuerdo con el Comité de Prevención de Inundaciones, organismo del gobierno hondureño, el Río Chamelecón recibió mas de tres veces su capacidad en metros cúbicos de agua después del paso del huracán Eta y sucedió lo mismo cuando el ciclón Iota afectó varias regiones del país en noviembre de 2020.

En esta localidad se encuentra la IMU Casa de Dios, la cual recibió apoyo de los/as misioneros/as después de los huracanes, con alimentos e incluso recurso y materiales para la reparación de viviendas: “hace unas semanas logramos reconstruir la casa de uno de los líderes de esta iglesia hermana, que se inundó y fue severamente dañada por los huracanes. Lastimosamente, hay una gran necesidad, entre las miles de casas, que fueron afectadas por las inundaciones, en la comunidad de Chamelecón”.

De acuerdo con el Comité de Prevención de Inundaciones, organismo del gobierno hondureño, el Rio Chamelecón recibió mas de tres veces su capacidad en metros cúbicos de agua después del paso del huracán Eta y sucedió lo mismo cuando el ciclón Iota afectó varias regiones del país en noviembre de 2020. Foto cortesía de la familia Somerville.

De acuerdo con el Comité de Prevención de Inundaciones, organismo del gobierno hondureño, el Río Chamelecón recibió mas de tres veces su capacidad en metros cúbicos de agua después del paso del huracán Eta y sucedió lo mismo cuando el ciclón Iota afectó varias regiones del país en noviembre de 2020. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

Por otra parte, las restricciones fronterizas y sobre los viajes, han provocado una interrupción en las visitas que regularmente hacen brigadas misioneras fundamentalmente provenientes de EE.UU. Según explica el Pastor Walker “Tuvimos que paralizar la construcción de más de 10 casas en las que estos grupos iban a trabajar. El 26 de junio vamos a tener una brigada virtual para poder construir 6 de esas 10 casas. También tuvimos que parar los cultos, la escuela dominical y los estudios bíblicos en persona durante ese tiempo”.

Como muchas iglesias alrededor del mundo, esta congregación ha tenido que hacer sus reuniones de manera virtual, lo que representa un desafío, ya que muchas de las familias de la iglesia son de escasos recursos y no han tenido la manera de conectarse: “una cosa que nos llena de alegría y esperanza es que durante la pandemia hemos tenido muchos personas que nos han dicho que quieren unirse a nuestra iglesia cuando las cosas se normalicen, porque han visto el trabajo de CAMINO y de la iglesia durante la pandemia y los huracanes”.

Durante el tiempo de restricción de las reuniones en persona por el COVID-19,  la comunidad de fe, guardando las medidas sanitarias pertinentes, aprovechó para terminar la construcción del templo de la IMU El Camino, el cual pudo congregar nuevamente a los/as miembros este 13 de junio, cuando se levantaron las restricciones y pudieron volver a hacer cultos presenciales.

La crisis migratoria permanente

La inseguridad personal, la violencia social, la crisis económica, la descomposición profunda y progresiva del ambiente político, aunado al deterioro de los servicios públicos y la calidad de vida de la población (la segunda tasa de pobreza más alta de América Latina y el Caribe después de Haití, de acuerdo con el Banco Mundial), habían sido las causas principales por la que miles de personas abandonaban anualmente el territorio hondureño.

El impacto de la pandemia y de los dos huracanes se ha sumado a estos factores, intensificado de manera considerable, la salida de hondureños/as hacia Guatemala en ruta a los EE.UU. En declaraciones ofrecidas por Cesar Ramos, gerente de incidencia de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM) al New York Time el pasado mes de abril, el pueblo hondureño “No está migrando, está huyendo… Esta gente ha perdido todo, hasta la esperanza”.

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Es una reflexión similar a la que hace el Pastor Walker, quien ha visto emigrar a varias familias cercanas, algunas de las cuales estaban -incluso- en lista de espera para recibir una de las casas construidas por CAMINO: “Cuando la gente ve su casa destruida y se queda sin trabajo, es poco lo que puede retener a esa personas acá. Hemos visto familias enteras irse; de unas 100 familias que estaban en nuestra lista, unas 10 han decidido emigrar antes de recibir su casas”.

"Estamos trabajando en un proyecto de reparación del sistema de agua para una comunidad que perdió el acceso a este vital líquido, como consecuencia del paso de los huracanes", dijo Walker. Foto cortesía de la familia Somerville.

"Estamos trabajando en un proyecto de reparación del sistema de agua para una comunidad que perdió el acceso a este vital líquido, como consecuencia del paso de los huracanes", dijo Walker. Foto cortesía de la familia Somerville.

 

Aquellas que ya han recibido una vivienda, tienen un incentivo para quedarse: “En algunas ocasiones un miembro de la familia sale al extranjero para buscar trabajo, pero la mayoría de las personas permanecen en sus casa. De las 60 casas que ya hemos terminados, conozco solo tres personas (no las familias) que decidieron inmigrar. Sabemos que las casas solo ofrecen una esperanza temporal para las familias; son bonitas y fuertes, pero al fin del día el hambre está allí, al acecho. Por eso estamos enfocados en comenzar talleres para enseñar soldadura, electricidad, y clases para hacer artesanías, con la esperanza de ayudar familias a aumentar sus ingresos. Estábamos al punto de iniciar eso antes de la pandemia, pero se hemos tenido que pausar estos planes, hasta que las cosas se regularicen”, explica Walker.

En sus 12 años de trabajo en favor de la misión entre el pueblo hondureño, Walker no había visto un flujo migratorio como el actual “No hay trabajo, no hay comida, no ha habido vacunas por mucho tiempo. Hay miles de familias que tienen seis meses viviendo en casas parcialmente destruidas, después de los huracanes, y no se percibe ayuda por lo que muchos/as pierden las esperanzas”. Los tiempos actuales en Honduras, lucen retos proféticos para la iglesia que continúa con su misión de llevar la buena noticia de esperanza.

CAMINO al futuro

En agosto, se van a incorporar cerca de 80 familias a la lista de beneficiarios/as de viviendas, las cuales fueron identificadas cuando se inicio el proceso de visita casa por casa para llevar alimentos a las 13 comunidades más pobres de la zona. Para la construcción de esas 80 casas, se estima recaudar $96,000 ($1,200 para construir  cada casa), al mismo tiempo que se espera mantener otras ayudas como las becas de estudio para niños/as de escasos recursos, clases de música, cursos de formación en oficios para jóvenes y clases de apoyo académico para que las personas adultas puedan terminan sus estudios.

Otro de los proyectos, es la construcción de instalaciones que permitan el desarrollo de estos ministerios que actualmente funcionan en terrenos prestados que no ofrecen los espacios adecuados, para lo que se requiere una recaudación de $25 mil dólares destinados a la compra de terrenos, según explica el Pastor Walker: “Hay muchas más necesidades que queremos ayudar a mitigar, pero dependerá de nuestra capacidad de traer brigadas y encontrar personas dispuestas a apoyar económicamente a CAMINO”.

“Estamos aquí para trabajar con La Iglesia Metodista Unida en Honduras, sin importar los retos y las dificultades por venir. Actualmente somos reconocidos como una misión, pero estamos a la espera de ser una conferencia oficial. Tenemos pastores/as hondureños/as en los últimos pasos de su proceso de ordenación, lo que constituye un paso importante para la iglesia”, afirma Walker.

La Misión Metodista Unida en Honduras, es la única obra oficial de La Iglesia Metodista Unida en América Latina actualmente, la cual fue fundada hace 22 años aproximadamente, después del paso del Huracán Mitch y cuenta en este momento con  21 iglesias constituidas y varias congregaciones y grupos de adoración en diferentes partes del país.

 

* Rev. Gustavo Vasquez, es Director de Noticias Metodistas Unidas para la audiencia hispano-latina. Puede contactarle al (615)742-5155 o por el correo: [email protected] Para leer más noticias metodistas unidas, ideas e inspiración para el ministerio suscríbase gratis a UMCOMtigo

 

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