En medio de la creciente ola de violencia que distintos medios nacionales han documentado en diversas regiones del país, marcada por bloqueos carreteros, enfrentamientos armados y actos de intimidación que han trastocado la vida cotidiana de miles de familias, el Colegio de Obispos/as de la Iglesia Metodista de México Asociación Religiosa (IMMAR) emitió un comunicado pastoral dirigido a las comunidades de fe. Los recientes acontecimientos, que han sembrado temor e incertidumbre en barrios, ciudades y zonas rurales, motivaron a la dirigencia eclesial a pronunciarse públicamente ante el deterioro de la paz social.
En su mensaje, los/as obispos/as expresan profunda preocupación por los hechos que han alterado la tranquilidad de las comunidades y han puesto en riesgo la seguridad de la población, especialmente de niños/as, trabajadores/as y personas vulnerables. Señalan que la violencia criminal y el terror no pueden ser el camino para construir una nación ni para sanar las heridas sociales, pues cada acto que genera miedo y sufrimiento lastima el tejido comunitario y debilita la esperanza colectiva.
Ante este escenario, el Colegio de Obispos/as de la IMMAR hace un llamado a no responder al odio con más odio ni al temor con desesperanza, e invita a fortalecer la solidaridad, la prudencia y el cuidado mutuo. Asimismo, exhorta a los/as fieles a orar por las víctimas, por quienes viven con angustia y por las autoridades, subrayando que la vida humana es sagrada y que toda acción orientada a restablecer el orden debe realizarse con respeto irrestricto a la dignidad de las personas y con responsabilidad en el uso legítimo de la fuerza.
A continuación el contenido textual del comunicado:
Queridos hermanos y hermanas:
Ante los dolorosos acontecimientos de violencia que hemos presenciado recientemente a causa de los bloqueos y actos que han alterado la paz de nuestras comunidades, elevamos nuestra voz pastoral con un corazón lleno de preocupación, pero también de fe y esperanza.
La violencia criminal y el terror nunca serán el camino que edifique a una nación o que sane las heridas de un pueblo. Cada acto que genera miedo, incertidumbre y sufrimiento hiere profundamente el tejido social y afecta especialmente a las familias, a los niños, a los trabajadores y a todos aquellos que anhelan vivir en tranquilidad y dignidad.
Como comunidad de fe, estamos llamados a no responder al odio con más odio, ni al temor con desesperanza. En medio de la oscuridad, el Evangelio nos invita a ser luz, a sostenernos unos a otros, a orar por la paz y a comprometernos activamente con la construcción del bien común. Hoy más que nunca debemos fortalecer la solidaridad, la prudencia y el cuidado mutuo.
Invitamos a todos los fieles a elevar una oración por las víctimas de la violencia, por quienes viven con angustia en sus hogares y por las autoridades, para que actúen con sabiduría, justicia y responsabilidad en la búsqueda de la paz. Recordemos que la vida humana es sagrada y que toda acción, incluso la necesaria para restablecer el orden, debe realizarse con profundo respeto a la dignidad de las personas y con la responsabilidad que implica el uso legítimo de la fuerza.
Exhortamos a nuestras iglesias a mantenerse unidas, a evitar la difusión del miedo y la desinformación, y a ser instrumentos de reconciliación en sus entornos, “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” Efesios 4:3; que nuestros hogares y congregaciones sean espacios de oración, serenidad y confianza en Dios, quien no abandona a su pueblo en medio de la prueba.
Que el Señor, Príncipe de paz, fortalezca a quienes hoy sienten temor, consuele a quienes han sufrido y nos conceda la gracia de trabajar juntos por una sociedad más justa, segura y fraterna.
Con esperanza y oración,
Colegio de Obispos IMMAR
* Rev. Gustavo Vasquez, Coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de UMCOM. Para comunicarse con Noticias MU puede hacerlo al 615-7425470, [email protected] o [email protected].