
¿Qué sucede cuando las medidas migratorias transforman la vida cotidiana, no en teoría, sino en las calles, en las escuelas y dentro de las iglesias?
Este documental captura la realidad de las congregaciones de Chicago que lidian con el miedo, la pérdida y la incertidumbre a medida que se intensifica la actividad de ICE. A través de las voces de pastores, líderes laicos y familias, somos testigos de una iglesia que se niega a desaparecer cuando los sistemas fallan, sino que se adapta, protege y está presente.
Narrada tanto en inglés como en español, esta historia revela el costo humano detrás de las políticas, la valentía silenciosa de las comunidades que viven bajo presión y la fe que va más allá de la predicación, a la presencia. Desde bancos de alimentos que se vacían por el miedo, hasta pastores que oran en lugares de tragedia, e iglesias que se convierten en santuarios de esperanza: así es el discipulado en la práctica.
Estas historias importan. No para provocar indignación, sino para despertar en la iglesia lo que la fidelidad requiere en este momento.
Observe. Escuche. Dé testimonio.
Porque cuando el miedo se extiende, la iglesia está llamada a amar con más fuerza.
La ciudad de Chicago, que tiene cerca de un 30% de población hispano-latina de acuerdo al último censo, ha sido testigo de un clima de miedo y ansiedad debido a recientes redadas migratorias en las comunidades inmigrantes. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, las iglesias metodistas unidas de la zona han emergido como espacios de acompañamiento, protección y solidaridad para las familias afectadas.
Junto a la Revda. Dra. Lydia Muñoz, y el Rev. Juan Garay, directora y comunicador de El Plan para el Ministerio Hispano (PHLM por sus siglas en ingles) de La Iglesia Metodista Unida respectivamente, realizamos un ciclo de visitas de acompañamiento a los ministerios que trabajan con la comunidad hispano-latina de Chicago, para mostrar públicamente la situación que están viviendo muchas iglesias ante las acciones de acoso y hostigamiento del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés).
En reuniones y entrevistas con pastores/as, líderes laicos/as y miembros de las congregaciones locales y las comunidades vecinas, pudimos recoger testimonios y reflexiones de lo que las iglesias y sus comunidades han sufrido, y lo que están haciendo para servir a la gente en medio de las necesidades que se están presentado.
Este reportaje es el primero, de una serie de cuatro historias, hecho en la Iglesia Metodista Unida Amor de Dios, ubicada a pocas cuadras del arco de entrada del sector La Villita en Chicago. Por razones de seguridad, los nombres de los/as entrevistados/as han sido cambiados, para proteger la identidad de las personas que accedieron a hablar con nosotros/as en medio de este clima de persecución y temor.
Conversamos con Henry, uno de los líderes de la Iglesia Metodista Unida Amor de Dios, con algunos de sus miembros y con amigos/as de esta congregación, como al caso de Guadalupe, una madre que ha experimentado directamente los efectos de la crisis migratoria. Sus testimonios permiten entender, no solo el miedo que permea la comunidad, sino también la resiliencia y el compromiso de las iglesias metodistas unidas para acompañar a quienes más lo necesitan.

En el arco de entrada de La Villita, líderes de El Plan para el Ministerio Hispano Latino de La Iglesia Metodista Unida y de los ministerios hispano-latinos de la Conferencia Anual del Norte de Illinois, oran con líderes de la IMU Dios es Amor, quienes han apoyado y acompañando a la comunidad ante el acoso y los abusos cometidos por los funcionarios de ICE en las redadas. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Impacto en la congregación
La Villita, un barrio históricamente mexicano en el corazón de la ciudad, ha sido cubierto por un clima de miedo y ansiedad debido a recientes redadas migratorias. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, las iglesias metodistas unidas de la zona han emergido como espacios de acompañamiento, protección y solidaridad para las familias afectadas.
Henry describe cómo la situación ha transformado la vida de la congregación: “Cuando las redadas comenzaron, no fue solo una cuestión de miedo individual. Toda la dinámica de la iglesia cambió. Los viernes, que antes eran días de actividad comunitaria con familias y jóvenes, quedaron vacíos. La gente simplemente no quería salir de casa”.
El nos compartió que -incluso- los/as miembros con estatus legal experimentan ansiedad, porque ven a sus vecinos detenidos y no saben si al día siguiente podrían ser ellos/as los/as arrestados/as: “Esto genera estrés, depresión y desintegración familiar. Por eso nuestra misión no puede limitarse a oración: necesitamos acompañamiento concreto”.
La iglesia ha implementado medidas prácticas para proteger a la comunidad y poder continuar sirviéndoles de manera adecuadas a las nuevas necesidades que se están presentando. Han creado rutas seguras para que los/as niños/as puedan ir a la escuela, con voluntarios/as que les acompañan y que también acuden con las familias a hospitales y trámites administrativos: “Cada acción que hacemos está motivada por la compasión y la fe en Cristo”, dijo Henry.
Henry resaltó el papel de los jóvenes en estas acciones, quienes coordinan actividades, talleres de liderazgo y grupos de apoyo que constituyen, en la actualidad, un puente entre la iglesia y la calle, lo que reivindica el principio de que la misión también incluye escuchar y empoderar a las nuevas generaciones.
“He visto milagros de solidaridad. Personas que llegaban desesperadas ahora ayudan a otros/as. Cada abrazo, cada entrega de alimento, cada momento de acompañamiento, es un testimonio vivo de que Dios sigue presente”, testifica Henry.
Sobre los desafíos, los/as miembros de la iglesia nos advierten que nadie puede ignorar la realidad: “la persecución es sistemática. Necesitamos organizar reuniones de seguridad, capacitaciones legales y mantener la oración como centro de todo. Sin fe, no podríamos sostener a esta comunidad”.

El ministerio de oración de la IMU Dios es Amor , es un brazo activo de la misión de esta congregación. Este cartel a las puertas de templo ofrece oración a quien lo necesite a través de un número telefónico. Este ministerio ha venido respondiendo ante el miedo y la ansiedad que ha provocado la presencia y el accionar de ICE en la comunidad. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
“La iglesia no es solo un edificio. La iglesia somos todos/as nosotros/as, extendiendo nuestras manos a quienes sufren, protegiendo a los/as vulnerables, ofreciendo esperanza donde hay miedo. Si mantenemos ese compromiso, podemos transformar el dolor en resiliencia, y la incertidumbre en comunidad”, dijo Abel, otro de los lideres de la iglesia.
Guadalupe entre el miedo, la esperanza y la solidaridad
Guadalupe, madre de tres hijos, compartió su experiencia personal y lo duro que ha sido para ella haber llegado al país buscando salir adelante, y sin embargo, toparse con la imposibilidad de tener un trabajo estable y carecer de los recursos necesarios, lo que le ha hecho muy difícil su situación. Además, ha vivido situaciones de violencia doméstica que han complicado aún más su situación: “Pero aquí -en la iglesia- encontré una familia y eso me ha dado esperanza”.
“Antes me sentía sola, pero la iglesia me ha dado apoyo, alimentos, ropa y acompañamiento. Gracias a ellos/as puedo enviar a mis hijos/as a la escuela y sentir que no estamos desprotegidos/as”, dijo Guadalupe entre lágrimas.
Ella explicó cómo las redes comunitarias y el acompañamiento de la iglesia han sido vitales: “Hay voluntarios/as que nos llevan a la escuela o al hospital cuando no podemos salir. Nos enseñan que no estamos solos/as, que Dios está con nosotros/as y que podemos ayudar a otros/as también”.
Guadalupe reconoce el impacto emocional de las redadas en ella y en muchas de las personas que conoce: “Es miedo constante. Escuchar los helicópteros, los drones… mis hijos sienten ansiedad. Pero también hemos aprendido a apoyarnos unos/as a otros/as. La iglesia nos ha enseñado que incluso en el miedo, podemos ser solidarios/as y mantener la fe”.
A pesar de la amenaza constante, la comunidad ha respondido con creatividad y fe. Henry agradeció las donaciones que han recibido de ropa, colchones y alimentos: “La iglesia se ha convertido en un refugio, un lugar donde las familias pueden sentir que alguien se preocupa por ellas. La misión no es solo espiritual, sino práctica: cuidar de los/as necesitados/as y proteger a los/as vulnerables”.
Los/as jóvenes, los/as voluntarios/as y los/as líderes comunitarios/as han coordinado estrategias de seguridad, como el uso de silbatos para alertar sobre la presencia de agentes de ICE y asegurar que las familias puedan resguardarse a tiempo: “Esta combinación de acción práctica y oración refleja la esencia de la misión metodista unida en tiempos de crisis”, recordó Henry.

La Rvda. Dra. Lydia Muñoz, Directora de El Plan para el Ministerio Hispano-Latino, compartió un mensaje de solidaridad y apoyo a la congregación y sus líderes por el trabajo que están desarrollando en favor de los más vulnerables: “Para el Plan el acompañamiento a nuestras congregaciones es una prioridad”. Foto Rev. Gustavo Vasquez, Noticias MU.
Fe, resistencia y misión
Henry concluye con un mensaje de esperanza: “Dios está usando este momento difícil para transformar la misión y la visión de la iglesia. No es solo sobre protegernos, sino sobre servir a nuestra comunidad, reconocer la humanidad de cada persona y construir un reino basado en la compasión, la justicia y la fe”.
En La Villita, la experiencia de esta congregación muestra cómo la fe metodista unida se traduce en acción concreta, acompañamiento y esperanza, incluso en medio del miedo y la persecución. La iglesia sigue siendo un lugar de refugio, resiliencia y comunidad, reafirmando que ser iglesia va más allá de las paredes del templo: es un compromiso con el prójimo y con la justicia.
* Este este es un reportaje hecho en forma colaborativa entre el Plan por el Ministerio Hispano Latino de La Iglesia Metodista Unida y el servicio de Noticias Metodistas Unidas. Rev. Gustavo Vásquez, Coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de UMCOM. Para comunicarse con Noticias MU: (615) 742-5470, [email protected] o [email protected].