El espacio físico ya no es tan necesario para las iglesias

Dos congregaciones metodistas unidas se volvieron virtuales durante la pandemia y ninguno de los pastores quiere regresar. ¿Las congregaciones estadounidenses realmente necesitan iglesias para construir comunidades?

En septiembre de 2020, el Rev. Mike Whang y su esposa Lisa se sentaron en su casa en Houston luchando con una de las decisiones más importantes de sus vidas; mientras ella acunaba a su bebé de 1 mes y su hija de 3 años dormía en otra habitación, debatieron sobre dejar la seguridad que tienen de su iglesia grande y adinerada, para salir adelante por su cuenta.

En ese momento, el Rev. Whang dirigía un ministerio de grupos pequeños étnicos y racialmente diversos para la iglesia. Ese ministerio iba lo suficientemente bien como para que otros/as pastores/as quisieran absorber a los/as miembros del grupo en el servicio de adoración principal.

El Rev. Whang quien es coreano-estadounidense, se sintió desgarrado por el plan de consolidación. Parte del dilema se redujo a una pregunta: "¿Queremos criar a nuestras dos hijas en una comunidad donde serían las únicas niñas no blancas o queremos crear una nueva comunidad?".

La alternativa de usar el grupo de ministerio como punto de partida para una nueva iglesia parecía una locura, especialmente con una bebé y en medio de una pandemia cuando no tenían un edificio que consideraran propio para la iglesia. Pero eso fue lo que el Rev. Whang y su esposa decidieron hacer y con la bendición del obispo del área, nació la Iglesia Metodista Unida (IMU) Oikon. El grupo aún no tiene edificio y el Rev. Whang quiere mantenerlo así, al menos, en el futuro cercano.

Estar en línea significa no tener preocupaciones financieras que vienen con el mantenimiento de una instalación, dijo y señaló que la congregación es libre de enfocarse en valores como la justicia social y la formación espiritual, en lugar de los resultados finales. También le permitió al grupo atraer fieles que no podrían asistir en persona, incluidas personas de California, Londres y Australia dijo el Rev. Whang.

“Una iglesia es una red de relaciones; es la gente, no el lugar donde se reunen” dijo.

Las iglesias virtuales como la congregación del Rev. Whang no son nuevas, pero la pandemia las puso en primer plano. Ante las restricciones acumuladas y las preocupaciones por la seguridad pública, incluso las casas de culto más tradicionales tuvieron que probar los servicios en línea.

Sin embargo, ahora que es seguro para muchos/as estadounidenses regresar a la adoración en persona, algunos/as expertos/as en religión se preguntan por qué los/as entusiastas de la iglesia virtual quieren permanecer con la adoración en línea, que puede ser gratificante, pero, tanto espiritual como sociológicamente, a menudo deja algo que desear, dijo el Dr. Andrew Newberg, médico y neurocientífico que estudia las experiencias religiosas: "Por lo que sabemos en general sobre cómo funciona el cerebro, existe una especie de resonancia que se produce cuando estamos con otras personas. El cerebro está diseñado para ser social" dijo Newberg, pionero en neuroteología.

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El poder de la iglesia en persona

Newberg señaló el poder de la arquitectura sagrada para ilustrar su punto: "Si entras en el Vaticano, no importa la religión que practiques, cuando entras en el Vaticano, es difícil no sentir algo debido a su grandeza". Incluso las casas de culto más pequeñas crean una sensación de asombro, agregó, y señaló que los techos abovedados contribuyen a una sensación de "falta de espacio" en el cerebro, una sensación que podría ayudarnos a sentirnos un poco menos conectados/as con nuestras preocupaciones terrenales y más conectados/as con las personas que nos rodean y Dios.

Newberg agregó que ver el Vaticano a través de una pantalla no tiene el mismo impacto neurológico, en parte porque faltan otras señales sensoriales, como el olfato. La adoración en línea, independientemente de lo bien que se haga, probablemente no pueda afectarnos tan profundamente como lo hace la iglesia en persona, dijo.

El Dr. Harold Koenig, psiquiatra y director del Centro de Espiritualidad, Teología y Salud de la Universidad de Duke, dijo que si bien los/as investigadores/as aún no saben exactamente qué explica la potencia de la adoración grupal en persona, “la investigación está un poco detrás de ese punto” dijo, probablemente activa los circuitos en la vía de recompensa del cerebro; es probable que estén involucrados neurotransmisores como la serotonina, la epinefrina y la dopamina.

La investigación también ha demostrado que estar con un grupo, particularmente cuando ese grupo está involucrado en algún tipo de actividad que hace una contribución positiva a la sociedad, como el voluntariado, conduce a cambios fisiológicos que crean una sensación de calidez. La calidez metafórica que surge de estar con otros/as "tiene una base fisiológica", dijo Koenig.

Antes del COVID-19, casi todos los servicios en persona también incorporaban algún elemento táctil, lo que también crea una sensación de bienestar, agregó. “Como psiquiatra, aunque tenemos el COVID-19, siempre toco a mis pacientes cuando salen de la habitación porque ese toque físico es fundamental”, dijo Koenig.

En general, las interacciones cara a cara y las actividades grupales incluida la adoración, crean "efervescencia colectiva", escribió recientemente Adam Grant en The New York Times, utilizando una moneda denominada por el famoso sociólogo francés Émile Durkheim. Saque el colectivo o colóquelo detrás de una pantalla, y la experiencia se aplana.

Sin embargo, Newberg señaló que los/as creyentes religiosos/as que viven aislados/as, como algunos/as monjes y monjas, ciertamente tienen experiencias religiosas. Entonces, si bien el aspecto grupal y en persona de la adoración es importante, no es esencial. No existe una fórmula única para todas las experiencias religiosas.

De manera similar, Teresa Berger, profesora de estudios litúrgicos y teología católica en la Escuela de Divinidad Yale, dijo que el hecho de que alguien asista a un servicio de adoración en persona no significa que esté mentalmente comprometido/a: "Algunos personas, sinceramente, estarán con sus mentes en otra parte" dijo.

Hablando teológicamente, Berger agregó: "El elemento decisivo es una comunidad reunida, y no me refiero a reunida solo físicamente, sino reunida en una multitud de formas, algunas de ellas podrían ser mediadas digitalmente, en torno a la búsqueda de encontrar una presencia divina".

Dejar ir la iglesia física

Berger se encuentra entre quienes creen que es posible forjar ese tipo de comunidad en línea, pues estar detrás de una pantalla puede ser liberador, ya que permite a las personas participar en la adoración de formas que no lo harían si tuvieran gente cerca, dijo y ofreció un ejemplo de su vida personal para ilustrar su punto: Mientras asistía a los servicios en línea, explicó: “Empecé a bailar con ... un himno particular que cantamos todos los domingos; un antiguo himno cristiano conocido como 'La Gloria'. Lo bailé durante un año".

Cuando regresó a los servicios en persona y quería levantarse y bailar, miró a su alrededor y pensó: "Oh, no, no puedo hacer eso". Agregó que, para las personas que han sido abusadas dentro de la iglesia o para las personas discapacitadas que podrían tener problemas para asistir físicamente a los servicios, la adoración en línea ha sido una bendición: "Hay una disminución" que viene con la adoración en línea, admitió Berger, "pero hay una expansión en ese espacio".

En el futuro, es posible que más iglesias se vean obligadas a cambiar a un modelo solo en línea debido a la baja membresía y los altos costos de mantenimiento de los edificios. Eso es lo que le sucedió a la Iglesia Metodista Unida (IMU) Trinidad en Palm Beach Gardens, Florida, dirigida por el Rev. Tim Smiley.

La pandemia del COVID-19 solo aceleró el proceso por el que su pequeña congregación perdió su iglesia tradicional, dijo. Para algunos/as, ese resultado puede parecer una tragedia pero ahora que la iglesia se ha vuelto virtual, el Rev. Smiley no está seguro de querer regresar porque: “La instalación que solía ser el ancla de todo lo que sucedió y que definió a la iglesia se ha convertido en el ancla de todo lo que pesa sobre ella”.

Cada semana, además de dirigir pequeños grupos bíblicos en persona en casa, el Rev.  Smiley pone en línea experiencias de adoración pregrabadas para su congregación, y los/as miembros de la iglesia contribuyen a los servicios grabando saludos u otro material que luego, con la ayuda de un técnico, el Rev. Smiley une todo. "Se parece un poco a la forma en que los Beatles enviaron por correo sus cintas para el álbum 'Abbey Road'", bromeó el Rev. Smiley.

La congregación de Florida se reúne en persona aproximadamente una vez al mes, al igual que la iglesia del Rev. Whang. En junio, la congregación de Florida se asoció con una iglesia luterana local para hacer un "Chill and Grill". En julio, limpiaron la playa y luego almorzaron.

Actualmente, el Rev. Smiley está considerando más iniciativas como la limpieza de la playa; enfocarse en actos de servicio, y deslizar las Escrituras en estos eventos, es la mejor manera de llegar a las personas de 25 a 40 años que espera traer a la congregación, dijo.

El Rev. Smiley dijo que todavía cree que los edificios juegan un papel importante en la vida de la iglesia más sin embargo, cree que todos/as deberían repensar cómo podrían verse esos espacios.

Las iglesias pueden ser pequeñas e inspiradoras, o pueden ser espacios compartidos y utilizados por múltiples congregaciones, dijo.

Señaló a Cannon Chapel en el campus de la Universidad de Emory como un excelente ejemplo: un espacio que "fue construido para ser intencionalmente interreligioso sin símbolos religiosos permanentes en el interior", según el sitio web de Emory, y que alberga semanalmente "al menos 20 reuniones diversas religiosas y filosóficas”.

Independientemente de si reducen su tamaño o se mudan en línea, el Rev. Smiley dijo que las congregaciones deberían dejar de administrar grandes campus, y agregó  que para la IMU Trinidad y otras iglesias, alejarse de las preciadas instalaciones que "son parte del sentido de iglesia de la gente" puede ser aterrador, pero hacerlo les permitirá dar un paso "hacia algo nuevo. Ese es el desafío en este momento para la iglesia en los Estados Unidos", dijo.

 

* Jaradat escribió este artículo.

** Leonor Yanez es traductora independiente. Puede escribirle a IMU Hispana-Latina @umcom.org. Para leer más noticias metodistas unidas, ideas e inspiración para el ministerio suscríbase gratis al UMCOMtigo.

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