¿Porqué celebro el Día del Trabajo?

El Día del Trabajo es motivo para hacer una pausa y reflexionar sobre el importante trabajo de todos/as los/as que trabajan en nuestra sociedad. Para los/as metodistas unidos/as, el “Día del Trabajo” también proporciona un recordatorio de la participación histórica de nuestra tradición de fe en la defensa de los trabajadores por salarios dignos, algo que debería ser un esfuerzo permanente, como personas de fe, durante todo el año.

En su sermón en "El Cristianismo según las Sagradas escrituras" John Wesley recuerda a sus seguidores que el "ama a Dios, debe amar a su prójimo y no sólo de palabra sino de hecho y verdad”. Por lo tanto, Wesley afirma que la justicia económica y la fe cristiana están intrínsecamente unidas, tanto en la acción directa, como en la forma en que se demuestran las creencias y la verdad.

A menudo limitamos nuestra comprensión de las cuestiones laborales en torno al salario justo, la erradicación de la trata de personas y la esclavitud, la seguridad de las condiciones de trabajo, la salud y los permisos por enfermedad. En realidad, estas injusticias han impregnado la sociedad y han requerido de respuestas creativas que incluyan las voces de los trabajadores. La combinación de fe y acciones que plantea Wesley, inspira nuestra responsabilidad de buscar soluciones sostenibles que aseguren el bienestar de todos/as los/as que trabajan.

Mientras vivía en Denver, he tenido la oportunidad de abogar por las necesidades de los/as trabajadores/as de bajos ingresos en un proyecto de desarrollo de transporte público a largo plazo. Los/as trabajadores/as en Denver comparten su lucha por una solución al problema de la transportación, al igual que el resto de sus pares en todo el país, ya que los empleos disponibles y las viviendas asequibles, a menudo, se encuentran a millas de distancia, dejando a muchos/as en una lucha para equilibrar los horarios irregulares, con largos viajes al trabajo y las jornadas agotadoras.

Sobre la base de los recursos de nuestra fe, abogamos para el desarrollo de residencias accesibles a lo largo de las rutas de transporte masivo, con unidades de vivienda para trabajadores de todos los niveles de ingresos, especialmente para quienes ganan menos. Debemos seguir trabajando para promover proyectos de viviendas asequibles en lugares convenientes para los/as trabajadores/as y, simultáneamente, asegurarnos que estos proyectos generen trabajos y condiciones dignas para quienes trabajarán como asistentes de estacionamiento, conserjes y limpiadores de ventanas, por ejemplo.

Victorias como esta representan cambios dinámicos que combaten la raíz de la injusticia e incluyen las voces de los/as trabajadores/as como valiosos participantes, en condiciones de igualdad, en las discusiones por el bienestar de la sociedad.

Como joven líder en la IMU, entiendo que parte de mi llamado es revelar las intersecciones prácticas y teóricas de la justicia económica y la espiritualidad. La celebración del “Día del Trabajo” me recuerda a las complejidades de la justicia laboral y la necesidad de respuestas creativas. Como metodistas unidos/as, somos guiados/as por la gracia de trabajar por la justicia económica al encarnar el amor al prójimo en la palabra, obra y verdad.

* Este post fue publicado originalmente el 1 de septiembre de 2011. En ese momento, Carter Ellis era estudiante de segundo año de la maestría de teología en la Universidad de Vanderbilt en Nashville y miembro de la Conferencia Anual del Oeste de Carolina del Norte de La Iglesia Metodista Unida.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el [email protected]

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