Puntos clave
- La reunión del Concilio Mundial Metodista en El Salvador permitió fortalecer los vínculos de la Iglesia Evangélica Metodista de El Salvador con la comunidad metodista mundial y darle mayor visibilidad dentro de la sociedad salvadoreña.
- El encuentro abordó temas como justicia, paz, migración, cambio climático y diálogo interreligioso, mientras el reconocimiento a Humberto Shikiya destacó el aporte latinoamericano a los procesos de paz, justicia y reconciliación.
- Para el Obispo Juan de Dios Peña, la presencia internacional en El Salvador permitió que la iglesia fuera reconocida como actor social y fortaleció su capacidad de desarrollar una “acción profética” en medio de los desafíos del país.
La más reciente reunión plenaria del Concilio Mundial Metodista (CMM), realizada en El Salvador, marcó un hito para el metodismo en ese país centroamericano. El encuentro fortaleció los vínculos de la joven Iglesia Evangélica Metodista de El Salvador (IEMES) con la comunidad metodista internacional y brindó un notable impulso a la iglesia dentro de la sociedad salvadoreña, al darle mayor notoriedad y visibilidad al papel que viene desempeñando en la vida nacional, a juicio del Obispo Juan de Dios Peña.
Peña, actual presidente del Concilio de Iglesias Evangélicas Metodistas de América Latina y el Caribe (CIEMAL) y máxima autoridad de IEMES, habló con Noticias MU sobre la reunión del Concilio Mundial Metodista, en la que participaron más de 200 personas de distintas regiones del mundo, incluida una nutrida delegación de La Iglesia Metodista Unida.
“Para nosotros fue una excelente oportunidad. El papel de las organizaciones de la sociedad civil y, especialmente, de las iglesias, se ha visto limitado por algunos cambios políticos y legales que ha experimentado el país. Por eso fue importante mostrar que la Iglesia Evangélica Metodista en El Salvador no está aislada, sino que forma parte de una comunión y una conexión metodista mundial fuerte y sólida”, dijo el Obispo Peña.

De izquierda a derecha los/as Obispos/as Juan de Dios Peña (presidente de CIEMAL), Lizzette Gabriel Montalvo (presidenta del Colegio de Obispo/as de CIEMAL) y Frank de Nully Brown (vicepresidente de CIEMAL) reunidos en el marco de la asa,blea de Concilio Metodista Mundial en SanSalvador. Foto cortesía de la IEMES.
Una nueva mirada hacia América Latina
Tradicionalmente el concilio había realizado sus reuniones en países donde el metodismo tiene arraigo, infraestructura y capacidad logística para llevar a cabo este tipo de eventos. La mayoría de las veces se han realizado en Europa y Norteamérica y, en las últimas décadas, países de África y Asia también han hospedado el evento. Sin embargo, en América Latina se había realizado una sola, siendo Rio de Janeiro , Brasil, la sede en 1996.
Esta es la primera vez que se lleva a cabo en Centroamérica y fue El Salvador, el país más pequeño de la plataforma continental americana (sin incluir los países insulares del Caribe) el que sirvió de sede para el encuentro del metodismo mundial. Por otra parte, la iglesia anfitriona es una de las más jóvenes del continente establecida en 1994. En palabras del Obispo Peña esta decisión refleja una nueva visión del Concilio Mundial Metodista, especialmente en su relación con América Latina.
“Creo que la decisión tiene que ver con una nueva visión, pero también con el hecho de que soy presidente de CIEMAL y radico en El Salvador. Es un notable gesto de solidaridad y apoyo al metodismo salvadoreño -y latinoamericano en general- en medio de los tiempos que está el país y la region”, agregó.
Para América Latina, señaló Peña, fue especialmente significativo que esta vez no fueran los representantes de la región quienes tuvieran que viajar grandes distancias para participar en el encuentro. La comunidad metodista latinoamericana, dijo, recibió con mucha alegría que la reunión se realizara en la región.
Una participación internacional que superó las expectativas
La expectativa inicial era reunir alrededor de 150 personas, pero la participación superó las 200. Hubo delegaciones de África, Asia, el Pacífico, Europa y América Latina, además de una importante presencia de La Iglesia Metodista Unida.
Uno de los aspectos destacados por Peña fue el trabajo realizado previamente con el Ministerio de Relaciones Exteriores y las autoridades migratorias de El Salvador, que facilitaron el ingreso de las diferentes delegaciones.
La participación latinoamericana fue importante, aunque menor de la que esperaba el Obispo Peña: “Por tratarse de un encuentro realizado en América Latina, hubiera esperado una presencia mayor. Esto tiene que ver con los recursos, la convocatoria y otros compromisos de las iglesias. Sin embargo, la familia de CIEMAL recibió con mucha alegría que el encuentro se realizara en nuestra región”, señaló Peña.

Obispo Juan de Dios Peña agradece a parte de los participantes en la liturgia inaugural de la reunión del concilio, quienes usaron vestimentas, música y rituales tradicionales, propios de las comunidades originarias del pais anfitrión. Foto cortesía de IEMES.
El Salvador tierra de Oscar Romero símbolo de justicia y paz
Uno de los momentos más significativos de la reunión fue la visita de las delegaciones a la Capilla del Hospital de la Divina Providencia, donde el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue asesinado mientras celebraba la Eucaristía, y a su tumba en la Catedral Metropolitana. Para algunos participantes, la experiencia tuvo el carácter de una peregrinación y resultó profundamente conmovedora, no solo por encontrarse ante los lugares vinculados a la vida y el martirio de Romero, sino por lo que su legado representa para la Iglesia cristiana: una fe comprometida con la dignidad humana, la justicia, la paz y la reconciliación.
Su memoria adquiere un significado especial para quienes, desde las iglesias y particularmente desde el metodismo, trabajan por construir comunidades de paz, acompañar a quienes sufren y defender los derechos humanos. En ese sentido, el Obispo Peña resaltó esta visita como una forma de reivindicar “a una Iglesia que no se limita a tener una voz profética, sino que la traduce en una acción profética concreta en las calles, las casas y las comunidades”.
Justicia, paz y diálogo
Entre los principales temas abordados durante el encuentro estuvieron la justicia, el gozo y la paz como las bases donde se sustenta la promesa de Reino de Dios. Ese fue el marco de referencia donde se desarrollaron temas mas especifico mediante el trabajo conjunto donde se vieron fortalecidos el trabajo ecuménico y el diálogo interreligioso, en opinión de Peña.
Estre los temas específicos trabajados destacaron la justicia económica y climática, migración, desplazamiento, discriminación, construcción de paz, justicia de género, justicia para las personas con discapacidad y bienestar de la juventud y de las futuras generaciones.
Aunque hubo participación juvenil, Peña consideró que esta todavía fue relativamente pequeña. Uno de los desafíos, explicó, consiste en vincular el encuentro mundial con espacios posteriores de formación y encuentro para jóvenes.
El Concilio Mundial Metodista articula las diferentes expresiones del pueblo wesleyano. No se trata solamente de iglesias que llevan el nombre de metodistas, sino también de grupos que, a lo largo de la historia, se desprendieron del metodismo y continúan vinculados con la tradición wesleyana.

Obispo Juan de Dios Peña (presidente de CIEMAL), Dr. Humberto Shikiya y Rvdo. Dr. Reynaldo Ferreira Leão Neto (secretario general del CMM). El Dr. Shikiya fue galardonado con el Premio de la Paz del Consejo Metodista Mundial por su labor en favor de la paz, la justicia y la reconciliación en toda América Latina, con especial énfasis en Colombia. Foto cortesía de IEMES.
Premio de la Paz a Humberto Shikiya, un reconocimiento a Latinoamérica
El reconocimiento otorgado al Dr. Humberto Shikiya por el Concilio Mundial Metodista, fue recibido con especial alegría por CIEMAL y por el metodismo latinoamericano: “Para nosotros, como pueblo latinoamericano, tener a Humberto como la persona homenajeada por el Concilio Mundial Metodista fue motivo de mucha alegría”, afirmó Peña.
CIEMAL fue quien propuso a Shikiya para ser galardonado con el Premio a la Paz 2026, después de considerar a diferentes personas de la región involucradas en procesos de justicia, paz y reconciliación: “Son pocos los metodistas latinoamericanos que tienen una trayectoria tan vinculada a estos procesos”, señaló el Obispo Juan de Dios Peña.
Así mismo destacó que Shikiya representa no solamente al metodismo latinoamericano, sino también el trabajo ecuménico. En Colombia ha participado en procesos relacionados con la construcción de paz y la reconciliación, además de desarrollar una importante labor de incidencia y formación con jóvenes en América Latina a través de CREAS (Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio).
CREAS ha desempeñado un papel importante en la formación de jóvenes en áreas como: justicia, construcción de paz, diálogo interreligioso y tolerancia. Según Peña, el trabajo de Shikiya también ha consistido en construir puentes generacionales, acercando a quienes vivieron determinados conflictos con las nuevas generaciones.

El Obispo Juan de Dios Peña dirige una oración de acción de gracias por la presencia de los delegados que asisten a la reunión del Consejo Metodista Mundial en la Iglesia Evangélica Metodista de Ahuachapán. Según el obispo Peña, «la presencia y participación de líderes metodistas de diversas partes del mundo en las iglesias locales salvadoreñas ha sido un poderoso estímulo para los pastores y líderes locales». Foto cortesía de IEMES.
Mayor visibilidad para la Iglesia Evangélica Metodista en El Salvador
Para Peña, el impacto del encuentro en la IEMES fue significativo. Recibir a personas provenientes de distintas partes del mundo generó una presencia importante de la iglesia en el país y permitió que fuera más reconocida como actor social.
Al día siguiente de la clausura, representantes de la iglesia fueron invitados a la sede de las Naciones Unidas en El Salvador, donde sostuvieron una conversación con el coordinador residente. Además, otros actores políticos comenzaron a acercarse a la iglesia para conocer y vincularse más con su trabajo.
“Lo que conseguimos fue estar más presentes en el radar de la vida social y política salvadoreña y mostrar que la iglesia metodista tiene una presencia y una voz importantes en el país. Ese es uno de los valores agregados que nos deja la realización de la asamblea del Concilio Mundial Metodista en El Salvador”, afirmó.
El encuentro también tuvo un impacto significativo en las comunidades locales. Muchos/as pastores y pastoras de las congregaciones de IEMES nunca habían tenido la oportunidad de salir del país ni de relacionarse con personas de otras partes del mundo: “Para ellos fue una oportunidad extraordinaria de descubrir que somos una familia metodista mundial”, dijo el obispo.
Peña también destacó que los/as delegados/as llegaron con un espíritu de amor cristiano, fraternal y con verdadero interés por conocer a las comunidades: “Para una iglesia joven y pequeña fue importante que la trataran con la misma dignidad con la que hubieran tratado a cualquier otra iglesia de mayor tradición y tamaño”.
La realización del encuentro también representó desafíos para la iglesia anfitriona, especialmente en el ámbito económico. Aunque el Concilio Mundial Metodista asumió los principales costos del evento, recibir una reunión de esta magnitud tuvo un impacto para IEMES, debido a que no cuenta con una estructura económica fuerte.
La iglesia en medio del contexto político y social
Una vez terminado el encuentro y después de que los/as delegados/as regresaron a sus países, la iglesia tuvo que continuar enfrentando la realidad cotidiana de sus comunidades, marcada por familias empobrecidas, pocas oportunidades de empleo y una creciente brecha económica.
El contexto político y social de El Salvador constituye otro de los grandes desafíos para la iglesia. Peña señaló que el país vive bajo un régimen de excepción que llevaba aproximadamente tres años al momento de la entrevista, y expresó su preocupación por los vacíos legales y las contradicciones que ello genera en la sociedad salvadoreña.
“Los líderes de la iglesia tenemos que ser cuidadosos en la promoción del respeto a las leyes y los derechos. Por eso las comunidades de fe continúan trabajando y hablando de temas como la diaconía para la paz , al tiempo que desarrollamos actividades como la Copa Metodista por la Paz, para seguir creando espacios de reflexión y conciencia sobre los derechos humanos y la importancia de no olvidar nuestra historia”, agregó.
Peña subrayó que la iglesia está arraigada en las comunidades y no puede simplemente aislarse de ellas y sus diversas problemáticas: “Por eso, considero necesario continuar escuchando a la gente y comprendiendo sus experiencias, incluso cuando estas sean contradictorias”.
Una voz que se convierte en acción
Al hablar del significado que deja la realización del Concilio Mundial Metodista para la IEMES, Peña destacó el agradecimiento de la iglesia por haber sido parte del encuentro y por todo lo que significó para fortalecer su rol y su trabajo: “Más allá de tener una voz profética, la Iglesia Evangélica Metodista en El Salvador tiene un trabajo de acción profética”, afirmó.
En las comunidades, explicó, esa acción profética se desarrolla anunciando el Reino de Dios desde lo que la iglesia vive y hace, “en las calles, en las casas y en las comunidades. Me siento muy agradecido por esta oportunidad de compartir nuestra perspectiva como anfitriones del Concilio Mundial Metodista y por todo lo que esta experiencia dejó en nuestra iglesia y en nuestras comunidades”, concluyó.
* El Rev. Gustavo Vásquez es coordinador de Relaciones Hispano-Latinas de Comunicaciones Metodistas Unidas. Para consultas a Noticias MU, contacte al (615) 742-5470 o a [email protected].