Fallece Lilia Fernandez creadora de “Justicia para Nuestros Vecinos”

La mente creativa de Lilia condujo al desarrollo del programa Justicia para Nuestros Vecinos (JFON), un lugar seguro donde los inmigrantes podían presentar sus casos sin el temor de ser deportados. Fue diseñado para ser implementado a través de iglesias en las Conferencias Anuales de la Iglesia Metodista ya que Lilia creía en el poder de vincular los ministerios de justicia con miembros de la iglesia local.

Lilia Fernández, destacada líder laica de La Iglesia Metodista Unida, y defensora de la de los derechos de inmigrantes y refugiados, falleció la madrugada del domingo 15 de mayo, en su residencia  en Fairview, Nueva Jersey.

Lilia fue la Directora del Ministerio de Refugiados de UMCOR (United Methodist Committee on Relief) por más de 30 años.  Fue una apasionada defensora de los refugiados que llegaron a Estados Unidos. Pero también trabajó con pasión para aquellos que no fueron clasificados oficialmente como "refugiados”.  Ella conocía el miedo de los que están obligados a huir de su país de origen.   Esto vino naturalmente a Lilia, ya que ella misma, llegó a Estados Unidos para estudiar en la década de 1960 y como resultado de los cambios políticos en Cuba, se dio cuenta de que no podía volver.  Un reportero cubriendo  una reunión de la Junta de UMCOR le sugirió a ella que los "refugiados" lo tenían fácil. "Lilia dijo con calma: "No tienes idea lo que es dejar tu hogar y familia físicamente, mentalmente y espiritualmente" y se alejó tranquilamente".

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Lilia Fernandez fue miembro de la Iglesia Presbiteriana Metodista Unida, en West Nueva York, Nueva Jersey, hasta el momento de su fallecimiento. 

Lilia, como  Jefe Ejecutivo para el Ministerio de Refugiados de UMCOR interactuó con el Servicio Mundial de Iglesias, el Departamento de Estado y con las Iglesias Metodistas Unidas que respondieron a la solicitud de recibir a refugiados.  Nunca fue una cuestión de asignar un caso, una familia de refugiados a una iglesia y chequear una casilla.  Si era posible, ella era una parte personal del proceso.  Trabajadora social de profesión, Lilia siempre estaba del lado de los refugiados, los inmigrantes y los indocumentados.  Ella estaba bien informada sobre las leyes, los servicios disponibles, fue una negociadora entusiasta y apasionada portavoz de ministerios de refugiados a través de la Iglesia Metodista Unida.  Cuando Lilia hablaba, otros escuchaban.  Cuando Lilia escribía, los lectores entendían. 

Lilia entendió las posibilidades de las conexiones en las conferencias anuales y las congregaciones locales de la Iglesia Metodista Unida. A través de su liderazgo, cientos de iglesias estuvieron dispuestas a patrocinar refugiados.  La única crisis que tuvo que afrontar en el principio de su ministerio fue cuando cientos de iglesias querían relocalizar a los refugiados y no había suficientes refugiados.  Primero vinieron de Cuba y Haití, después de otros países de América Central y países de África.  De donde venían no importaba.  Ellos necesitaban un hogar.  Con el personal dedicado y compasivo del programa de refugiados de UMCOR, encontraron un nuevo hogar fuera de su país. 

Como resultado de la Ley de Reforma de Inmigración de 1996 y la Ley Patriota de 2001, los temas se convirtieron cada vez más complejos.  La mente creativa de Lilia condujo al desarrollo del programa Justicia para Nuestros Vecinos (JFON), un lugar seguro donde los inmigrantes podían presentar sus casos sin el temor de ser deportados.  Fue diseñado para ser implementado a través de iglesias en las Conferencias Anuales de la Iglesia Metodista ya que Lilia creía en el poder de vincular los ministerios de justicia con miembros de la iglesia local.  Las clínicas de justicia para nuestros vecinos crecieron lentamente, pero ahora hay más de 40 clínicas de JFON en todo el país que atienden a más de 3000 personas.  Los abogados de inmigración estuvieron dispuestos a trabajar pro bono o por bajos costos.  

Muchos de los que acuden a las clínicas de inmigración experimentaron una sensación de seguridad y simpatía que falta a menudo en las comunidades externas, particularmente para aquellos temerosos de las agencias encargadas del cumplimiento de la ley.  Lilia Fernández dijo, "Ellos no sólo necesitan asesoramiento de inmigración, pero deben estar con personas que ellos sepan los cuidan como hijos de Dios". 

El corazón apasionado de Lilia sólo se puede comparar con su capacidad creativa de encontrar maneras de que los refugiados e indocumentados hallaran amor, espacio y paz. 

Lilia Fernández creyó apasionadamente que la iglesia podía demostrar su amor a Dios sirviendo a los más vulnerables, como los inmigrantes y los refugiados.  Ella concluyó un discurso diciendo: "Estamos experimentando tal falta de shalom entre los pueblos del mundo que sólo Dios puede sanar el quebrantamiento".   La audacia de Lilia y su amor en el cuidado del "pelegrino" demostraron su amor a Dios en las vidas de aquellos más vulnerables.  Siempre extrañaremos la luz brillante, ardiente y creativa de Lilia. 

* Norma Kehrberg ex directora de UMCOR (Comité Metodista Unido para Atención de  Emergencias).

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