Metodistas son llamados a trabajar en la frontera

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El Rvdo. Javier Leyva estaba sólo a tres semanas de comenzar un nuevo nombramiento en New Braunfels, Texas, cerca de San Antonio, cuando fue enviado de regreso al sitio de donde venía, al Valle del Río Grande.

El obispo James Dorff, líder de las conferencias anuales de Río Grande (regional) y del suroeste de Texas, necesitaba alguien para supervisar la respuesta humanitaria a la oleada de jóvenes centroamericanos y las familias que cruzan a través de México hacia el sur de Texas desde el comienzo del verano.

Así que a mediados de julio creó la nueva posición de director de ministerios de inmigración Metodista Unido en el sur de Texas, y nombró a Leyva.

Ahora Leyva, de 61 años, y su esposa viven en un apartamento-garaje en McAllen, con la mayor parte de sus pertenencias en almacenamiento. Está usando un espacio en oficina prestada, y maneja su vehículo en las carreteras fuertemente patrulladas entre tres ciudades fronterizas claves: McAllen, Brownsville y Laredo.

Él no se queja. "Yo estaba contento de que me hayan llamado", dijo Leyva. "Este es mi terreno."

Leyva se une a Susan Hellums y Cindy Andrade Johnson, como nativos del Valle del Río Grande, en el centro de los esfuerzos de socorro de la Iglesia Metodista Unida para los inmigrantes.

Ellos tienen el conocimiento local y los contactos. Son parte de un esfuerzo ecuménico e interreligioso desde hace mucho tiempo que responde cuando hay una emergencia en el Valle del Río Grande.

"Estas personas han estado trabajando por estos lados en una coalición durante años", dijo Dorff en McAllen, durante una reciente reunión de investigación de los hechos y de estrategia sobre inmigración con líderes metodistas unidos.

‘Dios obra en nosotros'

Hellums, de 60 años, ayudó con la logística de la reunión organizada por la Obispa Minerva Carcaño de la Conferencia Anual (regional) California-Pacífico.

Cuando el grupo visitó Anzalduas Park, donde muchos inmigrantes intentan cruzar el Río Grande, Hellums y Leyva respondieron a preguntas. Se pudieron dar cuenta que los centroamericanos han optado a entregarse a la Patrulla Fronteriza con la esperanza de obtener una audiencia en la corte de inmigración.

Los mexicanos tienen más probabilidades de enfrentar la deportación expedita, por lo general no se entregan.

"Ellos son los que tratan de seguir por sí mismos", Hellums dijo en la reunión. "Y ellos son los que mueren en los ranchos."

Hellums y Carcaño tienen la misma edad y ambas crecieron en Edinburg, Texas, justo al norte de McAllen, allí asistían a diferentes iglesias metodistas unidas.

Hellums fue a la universidad, y con su marido vivieron en Wyoming, Colorado y en otras partes de Texas. Pero ella regresó y ha estado viviendo en el Valle del Río Grande por tres décadas.  Ha tenido una larga carrera como coordinadora de la misión en la zona fronteriza, una posición que actualmente ocupa para la Primera Iglesia Metodista Unida de McAllen y el Distrito de McAllen del Suroeste de Texas Conference.

Hellum es también una líder en la Comisión Metodista de Amistad y Fronteras de la Junta General de Ministerios Globales, proyecto que promueve la comunión, la evangelización y la misión en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. También era miembro de la junta inicial de comunidades de fe para la recuperación de desastres que se formó en el Valle del Río Grande en 2003, después de las graves inundaciones.

Cuando la oleada de inmigración comenzó este verano, Hellums llamó a la Hermana Norma Pimentel, directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle del Río Grande. Estuvieron de acuerdo en que el grupo de restauración de desastres debería involucrarse. Así comenzaron las reuniones que han ayudado a coordinar los equipos de emergencia de los grupos de fe.

Hellums también ha sido un enlace para los grupos de la iglesia Metodista Unida que han querido donar o ser voluntarios, al igual que ella ha puesto a muchos de estos grupos en las colonias o en áreas de viviendas empobrecidas del Valle del Río Grande, una de las comunidades más pobres de la nación.

"Dios obra en nosotros", dijo Hellums. "Y tengo la oportunidad de trabajar con un montón de gente maravillosa, apasionada."

Alertados por las historias

Johnson, de 51 años, se retiró como maestra de escuela pública en Brownsville el año pasado, un paso que le permitió continuar su acelerado ritmo como activista social y voluntaria.

Fue durante su voluntariado en Ozanam Center de Brownsville, donde ayudan a las personas sin hogar, como a los refugiados, que se dio cuenta que algo pasaba con la inmigración de centroamericanos.

"A partir de las conversaciones e historias con ellos, es donde yo podía ver claramente lo que estaba sucediendo," dijo ella.

Johnson creció en Brownsville, en una fiel familia Metodista Unida. Su hermana menor es la Rvda. Lorenza Andrade Smith, conocida por muchos en la Iglesia Metodista Unida por su decisión de vivir en las calles en solidaridad con las personas sin hogar.

Smith animó a Johnson a considerar convertirse en una diaconisa Metodista Unida. Johnson dio ese paso en 2009. Recientemente, ella ha estado sirviendo como consultora de inmigración con las Mujeres Metodistas Unidas. Ella es también miembro del consejo de la Junta Metodista Unida de Iglesia y Sociedad.

Este verano ha estado trabajando, y animando, tanto a su iglesia El Buen Pastor UMC, como a la iglesia First United Methodist de Brownsville, puesto que están ayudando a satisfacer las necesidades de los inmigrantes. Ella y su esposo son miembros de la Junta de la Casa El Buen Vecino de Brownsville, una Institución Nacional  Misional de las Mujeres Metodistas Unidas, que ha experimentado un aumento en la demanda de sus servicios, incluyendo las comidas y duchas.

"Los Metodistas Unidos han intensificado", dijo Johnson. "He tenido tres llamadas hoy, preguntándome, ¿Cómo podemos ayudar? "

Factores que persisten

En las dos primeras semanas en su nuevo trabajo, Leyva puso 800 millas en su coche para estar en contacto con los Metodistas Unidos y otros grupos de fe en todo el Valle del Río Grande.

Johnson, una amiga de mucho tiempo, fue una de las personas contentos de tenerlo para coordinar la respuesta Metodista Unida.

"Brownsville tiende a perderse en la confusión, pero él ahí va", dice ella.

Leyva creció como católico en Laredo. Se casó en una familia metodista unida, y unos cinco años más tarde se unió a la denominación.

Pero trabajó muchos años en otras áreas, incluyendo en control de calidad en Lockheed Martin, antes de entrar en el ministerio a tiempo completo como Metodista Unido, hace 18 años. Ha sido un pastor, un organizador de estudios bíblicos y otros ministerios en las colonias, y el coordinador de ayuda humanitaria de la Conferencia de Río Grande.

Leyva lideraba la Iglesia Metodista Unida El Divino Redentor en McAllen cuando Dorff lo nombró a un nuevo puesto como consultor para Ministerios Hispanos de la Conferencia de Río de Texas, una fusión de las Conferencias Rio Grande y Southwest que entra en vigor 1 de enero.

"Yo iba a empezar una nueva iglesia, y enseñar cómo iniciar nuevas iglesias", dijo.

Luego la crisis de inmigración apareció en el verano, y Dorff lo envió de regreso al Valle del Río Grande. El nombramiento es por seis meses, después de este tiempo será reevaluado.

El número de familias y de menores no acompañados detenidos en la frontera ha disminuido en las últimas semanas. Pero los factores desencadenantes de la pobreza y la violencia persisten en Honduras, El Salvador y Guatemala.

"Esto no ha terminado", dijo Leyva.

*Hodges, es escritor del Servicio de Noticias Metodista Unido. Vive en Dallas. Para contactarse con Sam Hodges llame al (615) 742-5470 o envíe un email a [email protected]

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