IMU en Filadelfia ofrece santuario familia ante deportación

La Iglesia Metodista Unida Arch Street, en Filadelfia, está brindando santuario a Javier Flores García, de 40 años, inmigrante mexicano indocumentado, esposo y padre de tres hijos. La iglesia, que es parte del Movimiento Nacional del Nuevo Santuario, lo recibió en asilo el día antes de ser deportado y ofreció una conferencia de prensa el domingo 13 de noviembre, después del culto matutino de adoración.

García, quien ingresó a los Estados Unidos luego de ser violentamente atacado y robado en México, es elegible y espera la aprobación de una "Visa U", que el gobierno federal provee a las víctimas que han sufrido ciertos crímenes en sus países de origen. Al parecer, regresó a México "mal aconcejado" y retornó a los Estados Unidos para estar con su familia, pero fue arrestado en 2015 frente a sus hijos.

Tras haber pasado 16 meses en un Centro de Detención de la Dirección de Inmigración y Aduanas (ICE) y amenazado con ser deportado si se le niega su solicitud de visa especial, fue liberado y le dijo que se preparara para la deportación. Fue entonces cuando decidió pedir asilo.

"Arch Street abrió sus puertas el domingo", dijo el Rev. Robin Hynicka, pastor de la iglesia, "para proporcionar Santuario a un vecino de la comunidad, padre de familia que está indocumentado, pero que más que eso es un hombre valiente y dedicado a preservar la unidad, la salud y la seguridad de Su familia."

Flores es descrito como una persona callada y seria que, antes de ser detenido en 2015, trabajó en la tala y poda de árboles. Él dice que su deseo de estar con su familia, fue la preocupación primordial que lo llevó a volver al país y buscar asilo en la iglesia, donde ahora debe pasar 24 horas al día en el santuario.

"Estoy aquí para seguir luchando por mis hijos", dijo Flores a la periodista Sabrina Vourvoulias de la revista Philadelphia: “no soy un fugitivo. Tomé esta decisión de venir a esta iglesia, que me abrió sus puertas para seguir luchando por estar con mis hijos”.

"Su esposa y sus tres hijos no corren el riesgo de ser deportados, pero han sufrido grandes daños y traumas debido a las acciones de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas)", explicó Hynicka a Eastern Communications Conference. "Los niños pequeños sufren profundamente, albergan el dolor devastador y el trauma de experimentar cuando los seres queridos son arrancados de ellos en las redadas de inmigración".

“JUNTOS, una organización de derechos humanos migratorios, organizó la conferencia de prensa, dijo el pastor”, quien agregó que "el Nuevo Movimiento del Santuario de Filadelfia y la IMU Arch Street están apoyando y juntos defendemos las convicciones morales, humanas y espirituales que las familias deben perseverar, por lo que no debne ser separado por la deportación".

Esta acción de la IMU Arch Street se produce cuando el presidente electo de Estados Unidos, Donald J. Trump, promete cumplir con las promesas de campaña de deportar a millones de inmigrantes indocumentados. Su promesa es incitar al miedo entre muchos de esos inmigrantes y las protestas que involucran a los defensores de la reforma de la política migratoria, que piden hospitalidad, justicia y misericordia.

Filadelfia es una de los más de 300 "ciudades santuario" de los Estados Unidos, que se niegan a cooperar con los funcionarios federales de inmigración, al no tener a los/as inmigrantes indocumentados/as bajo custodia por delitos no violentos. El alcalde James Kenney dijo recientemente que la "Ciudad del Amor Fraternal" seguiría siendo una ciudad santuario a pesar de la amenaza de Trump de retener fondos federales de esas ciudades. Sin embargo, anunció un cambio en el término para su ciudad.

"Hemos cambiado el nombre de 'ciudad santuario' a 'Ciudad de la Cuarta Enmienda'", dijo Kenney. "Respetamos y vivimos a la altura de la Cuarta Enmienda, lo que significa que no se puede retener contra su voluntad sin una orden de la corte firmada por un juez. Así que, sí, seguiremos siendo una ciudad de la Cuarta Enmienda cumpliendo con la Constitución”.

"Los/as inmigrantes son bienvenidos en nuestras comunidades y no deben ser chivos expiatorios por ninguna razón", dijo Hynicka. "El trauma y el daño causado por la deportación, los insultos y las leyes antiinmigrantes y las injustas leyes y políticas de inmigración son malos, injustos y opresivos". Citó los votos bautismales de los/as metodistas unidos/as que exigen que los miembros "acepten la libertad y el poder de Dios para resistir el mal, la injusticia y la opresión en cualquier forma que se presenten".

* Este artículo fue publicado originalmente en inglés, por la Conferencia Anual de este de Pennsylvania. Para ver el artículo original presione aquí.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.

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