Elizabeth Condez-Frazer: “Trabajar con la juventud es un movimiento del espíritu”

Para el año 2018, la mitad de los/as jóvenes menores de 18 años van a ser de las “minorías” raciales y el  26% de todos los niños/as y adolecentes van a ser hispano/latinos, de acuerdo con las estadísticas de la Prueba del Censo.  “Más que nunca, el trabajo con jóvenes es bien importante porque son la mayoría de nuestra población”, dice la Dr. Elizabeth Conde-Frazer, decana de la Universidad Esperanza en Filadelfia, estado de Pensilvania.

“Por primera vez en la historia del pueblo latino en Estados Unidos, los jóvenes van a ser de segunda generación, por lo que es bien importante tener ministerios intergeneracionales. No podemos echarlos a un lado, porque tienen una cosmovisión deferente a la nuestra como adultos/as de primera generación. Nosotros/as nos formamos en nuestro país de origen; nuestros/as jóvenes se están formando aquí y necesitamos entender que ellos/as van a ver el mundo de una manera diferente y hay que escucharles”, explica Conde-Frazer.

Sus palabras vienen en respuesta a la Convocatoria para Ministerios Juveniles Hispano-Latinos REVIVE que se llevó a cabo en la Escuela de Teología de Perkins en Dallas, Texas del 6 al 8 de abril de 2017. “El ministerio con los jóvenes es el futuro de toda nuestra iglesia, más que nunca en nuestra historia. Ahora están con nosotros/as, no es en el futuro. Si vamos a formarles como líderes, ahora es cuando ellos/as tienen que ser esos líderes. Ese es el ministerio nuestro”, dijo Conde-Frazer.

REVIVE es un esfuerzo de cooperación conjunta entre la Escuela de Teología de Perkins y el Plan Nacional para Ministerios Hispano/Latinos (NPHLM): “el Plan Nacional vio estadísticas demográficas e información y de ahí, usando esa información, fueron creando planes de cómo esto (ministerio con jóvenes) se llevaba a cabo. Lo que estamos viendo aquí es el desarrollo de esos planes que se siguen informando. Esto es un comienzo al diálogo, que nos retamos mutuamente al dialogo, y como es dialogo, la flexibilidad y el continuo aprender en el camino y el continuo seguir creando en el camino va a ser parte. La consistencia y la persistencia en esto van a ser importante. Aquí estamos comenzando esos primeros pasos”, dijo Conde-Frazer. 

La Dr. Conde-Frazer dice que el poder generacional en la iglesia ha hecho que todo lo que se hace esta orientado a la primera generación, y se pretende que la segunda quepa “dentro de la cajita nuestra y no podemos hacer eso”. Para ella es importante cambiar esa costumbre y que ese cambio se produce estando en relación con los/as jóvenes y siendo flexibles: “la iglesia no es de nosotros/as ni para nosotros/as; la iglesia es para Cristo. En estos momentos, Cristo nos está llamando a que abramos un espacio para crear una generación, una iglesia, que nos va a seguir y tenemos que hacerlo bien”, dijo Conde-Frazer.

Para la Dr. Conde-Frazer, no se le puede decir a un/a joven que por la jerarquía tradicional, todavía no puede ser líder porque es muy joven, sino que hay que mirar por los dones del espíritu.  “Si a mí me toca trabajar con un/a joven y Dios le ha dado a ese/a joven unos dones para presidir, pues mira, es el poder del espíritu que cambia el poder de este mundo. Cambia el poder de mi familia, cambia el poder que hemos tenidos desde generaciones, cambia el poder de la denominación. Hay que escucharles, hay que empezar a ser más Wesleyanos, verdaderamente seguir a Wesely. Tanto viejo como jóvenes, tenemos que entender que el espíritu viene a ambos. Unos tendrán sueños, otros tendrán visiones y tenemos que compartírnoslos para entender cómo es que vamos a seguir adelante. Así que una generación sin la otra no sirve y si el poder esta estructurado de tal manera que una generación calla a otra y no es inclusivo ese poder pues entonces no podemos seguir adelante.”, dijo Conde-Frazer.

Conde-Frazer explica que entiende el deseo de las iglesias crear un discipulado que encuentra la autoridad de la palabra para sus vidas, pero también explica que los/as jóvenes van a hacer un acercamiento a esa palabra con una perspectiva diferente a la primera generación.

“No está mal que ellos hagan un acercamiento diferente porque nos enseña a nosotros/as también a hacer otro acercamiento. Si nos escuchamos mutuamente pues entonces todos vamos a beneficiarnos de la riqueza. Pero tiene que estar enraizada en la palabra”, dijo Conde-Frazer.

“[Esta es] una juventud que son “tigres”; Dios les ha dado una braveza de corazón y a la vez una fragilidad del alma. Tenemos que tener eso en cuenta al ser sus mentores. Esas cosas son importantes, por lo que hay que crear es el espacio para que los ministerios nuevos, que Dios nos a traído a todos/as,  por medio de esta generación tenga ese ese espacio”, agrego Conde-Frazer.

Para la Dr. Conde-Frazer, algunos de los desafíos que enfrentan los líderes de jóvenes de primera generación es la sensación de estar parados en el mismo lugar mientras una generación mira en una dirección y la otra generación mira en la dirección opuesta.

“Los que llegamos aquí estamos mirando desde donde vinimos, porque de ahí vienen nuestros valores y nuestras raíces. Los que nacieron aquí o llegaron más jóvenes están mirando hacia dónde vamos porque ese es el reto de ellos/as. Estamos parados en el mismo lugar, pero estamos mirando en direcciones opuestas y por eso tendemos a encontrar conflictos.  La primera generación quiere que la segunda sea como ellos en país de origen; eso no va a pasar, simplemente no va a pasar. Tenemos que dejar ir eso. Para algunos de primera generación eso se hace doloroso pero tenemos que dejar ir eso”, dijo Conde-Frazer.

Para ella, ese es el reto espiritual que los líderes de jóvenes de primera generación enfrentan y que si no lo llevan a cabo, no tienen autenticidad y no tienen autoridad para estar en el diálogo ni en un lugar de liderazgo. “El ser persona que trabaja con jóvenes no es ser los padres/madres de ellos/as. Vamos a ser guías, vamos a ser personas que les ayudamos a discernir, vamos a retarles a su crecimiento, vamos a ser personas que nos tenemos que seguir buscando y tenemos que tener una vida espiritual profunda para poder hacer este arduo trabajo de amor: ese es el reto”, agrego Conde-Frazer.

“Esto es un movimiento del espíritu. Para entender cosas espirituales, tenemos que ponernos en lugares espirituales. Todos estamos llamados a un momento de escuchar a Dios más que nada. Dios es primero en este dialogo. Eso es importante”, concluyó Conde-Frazer.

**Michelle Maldonado es la Directora Asociada de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5775 o por mmaldonado@umcom.org.

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