María vive entre la tristeza y la esperanza

Metodistas unidos/as en Michigan, están siendo afectados/as por el fin del programa Acción Diferida para los Llegados en la Niñez (DACA). Este es un programa creado bajo el presidente Obama que ofreció a los/as jóvenes, que llegaron a los Estados Unidos como menores y cumplieron con otros requisitos específicos, a tener un estatus legal temporal y la capacidad de trabajar. El 5 de septiembre de 2017, el Fiscal General Jeff Sessions anunció el fin de DACA y cerca de 800.000 jóvenes son receptores de la DACA; alrededor de 6,400 de ellos viven en Michigan.

"Muchos/as de nuestros/as miembros son indocumentados/as", compartió la Revda. Patricia Gandarilla, Pastora de la Iglesia Metodista Unida Centro Familiar Cristiano en Detroit. "El día del anuncio, muchas madres vinieron con lágrimas en sus ojos. Ellas estaban asustadas y con miedo, no sólo por sus hijos/as que son participantes de DACA, sino por toda la familia. Tienen miedo de la información que ICE (Immigration Customs Enforcement) tiene y porque pueden venir por todos/as", explicó la Revda. Gandarilla.

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Tres pasantes de la Misión (María Espitia, Jacob Ortlieb y Josiah Reese) sirvieron en el programa infantil de verano 2017, de la Iglesia Metodista Unida Centro Familiar Cristiano, en ciudad de Detroit, estado de Michigan. Foto cortesía de Maria Espitia.

María Espitia es una joven conectada a la IMU Centro Familiar Cristiano. María se desempeñó como pasante de la Conferencia Anual de Detroit en esa iglesia. Como pasante, María atendió el campamento de verano de la congregación que sirvió a más de 60 niños/as- del barrio. Maria vive en Detroit. Ella es una inmigrante indocumentada y una receptora de DACA.

María llegó a los Estados Unidos desde México a la edad de tres años. "Mis padres querían un futuro mejor y una oportunidad para mí y para ellos mismos", compartió. "Volvimos a México cuando yo tenía alrededor de cinco años porque mis padres echaron de menos a su familia. No nos quedamos mucho tiempo y volvimos a los Estados Unidos porque mis padres querían una vida mejor para su familia ".

Viviendo en Detroit durante la mayor parte de su vida, María se graduó de Western High School. Cuando el Presidente Obama anunció el programa DACA, María fue una de las primeras en ser candidatas a participar a principios de 2012. "DACA cambió mi vida. Sin DACA no sería capaz de trabajar, tener una licencia, poseer un coche. Sin ella perdería mi trabajo y mi capacidad de conducir". María podría perder todas estas cosas y más, si el Congreso no actúa para renovar DACA o crear un programa similar. "Veo a los Estados Unidos como mi condado. Es mi casa. Es difícil pensar en la deportación", afirma Maria Espitia.

"Honestamente, estaba triste cuando oí que DACA terminaba. Mis padres confían en mí. Yo soy la única en la casa con una licencia. La gente está hablando de deportación. Sé que nací en México, pero nunca lo he vivido. Veo a los Estados Unidos como mi casa; es difícil pensar en la deportación.

María recientemente renovó su estatus de DACA. Ella planea vivir en la ciudad donde creció y seguir su carrera como asistente dental, siempre y cuando pueda. Cuando se le preguntó si tiene esperanza, ella contestó: "Sí, tengo esperanzas. Espero que la gente cambie de opinión sobre DACA. Este es mi país, me crié aquí, todos mis amigos están aquí, y Detroit es como mi ciudad natal. Espero que la gente cambie de opinión, que nos den algo permanente; algo que me permita quedarme aquí. Mi familia y yo estamos haciendo todo lo posible para luchar por DACA".

* Rev. Paul Pérez. Director de Misión y Compromiso con la Justicia, Conferencia de Detroit. Para ver la publicacir original de este artículo abra el enlace aquí.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el gvasquez@umcom.org.

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