Delegados/as Africanos/as preocupados/as por casos de “desobediencia”

La “Iniciativa África” de La Iglesia Metodista Unida (IMU), el grupo de delegados/as africanos/as asistentes a la Conferencia General de 2016, publicó una carta expresando "serias preocupaciones por el futuro de nuestra amada iglesia". La carta dice que los actos de desobediencia a la ley de la iglesia afecta la unidad, así como el proceso que lleva a cabo el Concilio de Obispos/as, para convocar una comisión especial para estudiar y trabajar con las diferencias y tensiones existentes en la denominación sobre sexualidad humana.

A continuación compartimos la traducción al español del texto de la carta:

"Un mensaje a La IMU global de la Iniciativa Africa de La IMU"

Durante las últimas semanas hemos estado siguiendo los eventos y actividades de las cinco jurisdicciones de la IMU con una mezcla de emociones y serias preocupaciones sobre el futuro de nuestra amada iglesia. Hemos leído de las medidas adoptadas por algunos en desobediencia grave a la Biblia y nuestro Libro de Disciplina, y de otros que han escrito para expresar sus desacuerdos. Estamos muy preocupados. Sin embargo, estamos orando por la intervención de Dios para discernir mejor los planes de Dios para el futuro de nuestra iglesia.

Es sorprendentemente increíble que en la comunicación de "El Amor Prevalece" (Love Prevails) al Consejo de Obispos, no hubo ninguna mención de una referencia específica a cualquier pasaje de la Santa Escritura, nuestra autoridad principal de la doctrina, la fe y la vida cristiana como la Iglesia de Jesús Cristo, para apoyar cualquiera de sus alegatos, argumentos, demandas y justificaciones de las medidas que han adoptado en los últimos tiempos. Esta actitud y el comportamiento tienen la propensión a avergonzar, ridiculizar y difuminar el mensaje liberador del Evangelio de Jesucristo, que por sí solo tiene el poder de salvar y transformar la sociedad.

A la luz del compromiso que (los delegados africanos a la Conferencia General de 2016) hemos hecho a petición del Consejo de Obispos, de apoyar la creación de una comisión especial para investigar todos los temas de sexualidad humana contenidas en nuestro Libro de Disciplina, muchos de nosotros/as estamos profundamente entristecidos/as por las acciones de algunos/as de nuestros/as hermanos y hermanas, para tratar de descarrilar la unidad del metodismo mundial. Sus acciones, las cuales constituyen una falta de respeto grosera a nuestros/as Obispos/as y desobedece nuestra decisión global tomada en la reciente Conferencia General de 2016, son incompatibles con el fomento de la unidad dentro del metodismo mundial.

Por otra parte, sus acciones parecen confirmar los temores de nuestro padre fundador, Juan Wesley. Cinco años antes de su muerte, Juan Wesley había expresado sus temores sobre el futuro de la iglesia en lo que respecta a su continuo compromiso y sumisión a la Escritura y la disciplina que nos gobiernan. El dijo: “No tengo temor de que el pueblo llamado metodista deje de existir alguna vez en Europa o en Norteamérica. Mi temor es que lleguen a permanecer como una secta muerta, como una forma de religión sin poder. Y tal será indudablemente el caso, a menos que se mantengan firmes en la doctrina, en el espíritu y en la disciplina con los cuales se iniciaron".
Cuando se abandona la clara enseñanza de la Escritura en favor de algunas filosofías e ideologías de la sociedad contemporánea, dejamos de existir dentro de los parámetros de la gracia de Dios.

Nos queda preguntarnos, ¿por qué no nos identificamos como musulmanes/as, budistas, hindúes, etc., pero si como cristianos/as?. Se debe a que todas las religiones tienen una doctrina religiosa y un código de conducta que la distingue de todas las demás religiones. En el caso del cristianismo, es la Biblia, la Santa Palabra de Dios, como el Corán lo es para los musulmanes. La identidad religiosa no se encuentra en el sistema cultural o político, por más atractivo que este sea en algún momento, ya que ello es fugaz. La lealtad, la obediencia y la sumisión a las enseñanzas de estos escritos "divinos" de la fe a la que se pertenece definen, distingue y verdaderamente identifica adherentes. Uno no puede decir que se es verdaderamente miembro de cualquier religión del mundo y si se vive en desobediencia a sus enseñanzas. (Juan 14: 15; Salmo 119: 9-11,105; 19: 7-11). Que la iglesia sea la iglesia; y no dejemos que la cultura del momento defina esta comunidad cristiana global llamada “Metodismo Unido”, sino que lo haga la Biblia (Josué 1: 8; 2 Timoteo 3: 16-17).

La Iglesia cristiana, comprada y dada a luz con la sangre de Jesucristo (Isaías 53: 1-13; Mateo 27: 32-61; Juan 10: 10-11; Hebreos 10: 1-39) no es y no puede ser un club social; no puede ser dirigido por cualquier forma de actividad política que contradiga las enseñanzas de la Escritura. Y no es un sistema social o político basada en el humanismo o en ideologías y filosofías seculares (2 Juan 2; 15-16; Colosenses 2: 8-15; 1 Samuel 8) que procuren obtener un respaldo para reivindicar unos "derechos humanos" que van en detrimento de la existencia humana como Dios, nuestro Creador, lo ha diseñado. En lugar de ello, la Iglesia de Jesucristo es una comunidad global redimida por la sangre de Jesucristo, que vive en relación de amor con su Señor y Salvador, Jesucristo. Son un pueblo rescatado del mundo y, sin embargo, enviado al mundo (Juan 16: 7-11; Hechos 1: 8; Génesis 6: 5-9; Deuteronomio 6: 4-9; 28; Jueces 2: 10-13; 17: 6) para compartir el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, a fin de que las personas pueden llegar a la fe en Cristo y ser discípulos de Jesucristo para la transformación del mundo. No podemos de ninguna manera ser "malas noticias" por nuestras decisiones, acciones, actitudes y, al mismo tiempo, tratar de anunciar la buena nueva.

Es hora de volver a la fe de nuestros padres y madres (las Sagradas Escrituras) y ser la iglesia. A pesar de todo lo que está pasando, hay esperanza para el continuo crecimiento y desarrollo de la Iglesia de Jesucristo porque Jesús sigue siendo el Señor de su Iglesia. Permaneceremos comprometidos/as y decididos/as a vivir en la lealtad y la obediencia a las enseñanzas de las Santas Escrituras y a nuestro Libro de Disciplina. También vamos a seguir brindando apoyo a la unidad de la Comunidad Metodista Unida a nivel global, siempre y cuando la Biblia sigua siendo nuestra principal autoridad de fe y vida cristiana. Vamos a seguir siendo amantes de los miembros de la IMU que han optado por recorrer el camino cultural de la sociedad contemporánea que es contrario a la enseñanza de la Escritura, con la esperanza de que vamos a reconciliar nuestras diferencias y presentarnos al Señorío de Cristo. Ellos/as son nuestros/as hermanos y hermanas por los que Cristo también dio su vida. Sin embargo, no vamos a comprometer nuestra fe cristiana en el altar de, lo que para algunas mentes son, prácticas de la cultura contemporánea "socialmente aceptables y políticamente correctas".

Estamos seguros de que Dios tiene el control soberano de su Iglesia. Él promete edificarla continuamente hasta que regrese, para recibirnos consigo, y para que las puertas del infierno no prevalezcan contra ella (Mateo 16: 18b). Necesitamos perseverar vigorosamente oración y discernimiento en un momento como este, y veremos la liberación del Señor.

Debemos admitir que La Iglesia Metodista Unida global está en la encrucijada (Jeremías 6:16). Tenemos que tomar una decisión. Por un lado, podemos elegir obedecer a Dios, su palabra y por lo tanto arrepentirse del pecado de desobediencia grave y abandonar la búsqueda de ser como el resto del mundo. Por otro lado, podemos optar por lo que dictan las prácticas culturales del momento que niega la soberanía de Dios sobre la creación y acepta lo que se ve bien, lo que parece políticamente aceptable para la sociedad, etc. La elección es nuestra.

Pero como Josué, al final de su ministerio en Siquem, dijo a todos/as los/as hijos/as de Israel, y por ende a todos/as los/as metodistas unidos/as, queremos desafiar a todos los/as creyentes cristianos/as renacidos/as en Jesucristo (Juan 3: 3-5), en las palabras de este gran general del pueblo de Dios: "Respeten al Señor y sírvanle con sinceridad y lealtad... Pero si no quieren servir al Señor, elijan hoy a quién van a servir… Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor” (Josué 24:14 -15). Juntos, vamos a hacer que sea para la gloria de Dios (Josué 2:17-18; 2 Samuel 10: 9-12). Dios tiene planes maravillosos para la prosperidad de su Iglesia en la tierra (Jeremías 29:11). Vamos a ser firmes y muy decididos en la oración y en el discernimiento de la voluntad de Dios para el futuro de nuestra iglesia, abundando siempre en la Palabra del Señor; porque sabemos que nuestro trabajo en el Señor no es en vano (Josué 1: 4-6; 1 Corintios 15:58). Que Dios bendiga al pueblo llamado metodista unida.

Para su gloria.

Rev. Dr. Jerry P. Kulah. Coordinador de la conferencia central de la “Iniciativa África” de La IMU.

* Para ver el texo original de la carta oprima aquí.

** El Rev. Gustavo Vasquez es el Director de Comunicaciones Hispano/Latinas de la IMU. Puede contactarle al (615)742-5111 o por el [email protected]

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