El líder y su teología: Cuarta parte

El líder y su teología: Cuarta parte

28 de octubre, 2011 | GBOD

Teología de la gracia
Nuestra herencia metodista unida está enraizada en un entendimiento profundo de la gracia de Dios. Esta gracia fluye del gran amor que Dios nos tiene. En la escuela dominical los niños memorizan Juan 3:16 por una buena razón: es un resumen del evangelio: "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino tenga vida eterna". La riqueza de la teología y la fe depende de tener presente el amor de Dios y el don de Jesucristo (NVI).

La gracia puede definirse como el amor y misericordia que Dios nos da porque quiere dárnosla, no por alguna cosa que hayamos hecho para merecerla. En Efesios, leemos: "Porque por gracia ustedes han sido salvados mediantes la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte" (2:8-9, NVI).

Juan Wesley, fundador del movimiento metodista, afirmó que la gracia de Dios tiene tres aspectos: gracia preveniente, gracia justificadora y gracia santificante, las que juntas describen el camino al desarrollo y la madurez cristiana.

Gracia preveniente
Wesley entendió la gracia como la presencia activa de Dios en nuestras vidas: Dios se nos adelante para prepararnos para una vida de amor a Dios y al prójimo. Esta presencia no depende de las acciones o la respuesta humana. Es un don siempre a la mano, pero que puede ser rechazado. La gracia de Dios provoca en nosotros un deseo por conocer a Dios y nos empodera para responder a la invitación de Dios para que tengamos una relación con él. La gracia de Dios nos capacita para discernir la diferencia entre el bien y el mal, y hace posible que escojamos el bien. En esta dimensión de la gracia de Dios, vemos que Dios toma la iniciativa en su relación con nosotros. No tenemos que suplicar o pedir el amor y gracia de Dios. ¡Dios nos busca activamente!

Gracia justificante
Pablo escribió a la iglesia de Corinto: "&ellipsis; en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados&ellipsis;" (2 Corintios 5:19). En su Carta a los Romanos, Pablo escribió: "Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros" (5:8, NVI). Estos versículos demuestran lo que es la gracia justificante de Dios. Nos hablan de reconciliación, perdón y restauración. A través de la obra de Cristo, Dios perdona nuestros pecados y restaura nuestra relación con él.

Según Wesley, la muerte de Cristo renueva la imagen de Dios que el pecado deformó. En la gracia justificante, el cristiano reconoce su situación y determina volver a Dios y se responsabiliza por formar su vida de discípulo. "Justicia" y "justo" son términos comunes en la Biblia para hablar de aquellos que se arrepienten. Como un amigo me dijo: la gracia de Dios es gratis para nuestro arrepentimiento y salvación, pero para crecer como creyentes debemos cooperar. Esta dimensión de la gracia de Dios es un regalo. La sola gracia de Dios nos devuelve a una relación con Dios. No hay condiciones que cumplir para agradar a Dios y ser amado por él. Dios consiguió nuestra salvación en Cristo, solo tenemos que responder por la fe.

Gracia santificante
La salvación no es estática, como si fuese algo que ocurre una sola vez en nuestras vidas. Es más bien la continua experiencia de la presencia de Dios, transformadora y llena de gracia, para que lleguemos a ser lo que él quiere que seamos. Juan Wesley describió esta dimensión de la gracia de Dios como santificación o santidad.

A través de la gracia santificante de Dios crecemos y maduramos en nuestra habilidad para vivir como Cristo vivió. A través del proceso de orar, estudiar la Biblia, ayunar y compartir con otros cristianos, profundizamos nuestro conocimiento y amor a Dios. Al responder con compasión a las necesidades humanas y al trabajar por la justicia en nuestras comunidades, fortalecemos nuestra capacidad de amar al prójimo.

Para las tres primeras entregas, visite

Primera parte
Segunda parte
Tercera parte

Este artículo es una adaptación de una parte del estudio Teachers as Spiritual Leaders and Theologians, producido por la Junta General de Discipulado.
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